Este escrito fue originalmente publicado  en Agosto, 9, 2012.

He estado leyendo un libro de Hans Kung. El libro se llama “Justificación en la teología de Karl Barth”. He sentido compartir esto con ustedes, espero que sea de bendición. El libro se escribió en 1957 pero mi copia es una nueva edición. Después de mencionar el acuerdo que se llevo a cabo en la Federación Mundial de Luteranos con la Secretaria Romana para Promoción de Unidad Cristiana en 1973, donde claramente los Luteranos, (representante de todos los protestantes en cierto sentido), niegan lo que Lutero enseño sobre la “justificación por la fe”, especialmente el párrafo dice “ellos los Luteranos no miran la justificación meramente como una declaración externa de la justificación del pecador”. P.ix. En el catecismo católico contemporáneo no es claro si la imputación existe, es decir, el traslado de la justicia de Cristo al creyente, o el traslado de los pecados del hombre a Cristo- mirar Levíticos 16:21-22, Hebreos 9:28- 1 Pedro 2:24, el catecismo dice que nos “hace justos”, y nos conforma a su justicia, pero falla en decir que somos CONSIDERADOS COMO JUSTOS[1], Romanos 4:5. Si somos cuidadosos en la lectura precedida, podemos notar la importancia todavía de las obras para nuestra justificación final en el pensamiento de Roma, es otra manera de postular la “Nueva Perspectiva sobre Pablo”. Por eso existen libros sobre este debate, escrito entre protestantes y católicos, como “Rereading Paul Together- Protestant and Catholic Perspectives on Justification” Editor David Aune, donde el fundamento de la reforma trata de ser derrumbada por teologos redefiniendo la interpretación de Lutero. Pero como este blog no se trata del debate de la justificación, en un futuro lo tratare, seguimos con lo que narra Hans Kung.

Pero aunque los Luteranos comprometieron toda la reforma protestante, Hans Kung, dice “pero aquí donde Roma tenía que aliarse, aceptando el “Malta Report” de 1973, el Vaticano estrictamente prohibió su publicación”. Aquí viene lo sorprendente querido hermano y hermana, Roma nunca cambia ni creo que cambiará en esas doctrinas que los reformadores protestantes reprocharon con tanta vehemencia regresando a las sagradas escrituras. Kung dice “Finalmente en 1999, el 31 de octubre el aniversario de la reformación protestante una declaración unánime se firmó en Augsburg. Para mí fue algo sorprendente algo que se había deseado por mucho tiempo una unidad cristiana muy esperada. Lo miré por televisión, todo el mundo aplaudió y hablaban que tan grande había sido el acuerdo ecuménico. Un triunfo tardío no hay duda sobre eso. Pero no quiero esconder la realidad que bajo el deseo de Roma el nombre del autor del libro de 1957 ” Justificación” era el primero en la lista de invitados”. (Está hablando de él mismo). “Mi buen amigo el obispo Walter Kasper informó que mi nombre había sido borrado. Pero la firma más importante vino dos semanas después en Cape of Good Hope, (Africa)en la ocasión de mi ponencia al Parlamento de las Religiones Mundiales en diciembre de 1999. En pleno escenario el obispo Luterano de Cape Town Nils Rohwer me concedió la pluma para que yo firmara primero, me dijo que yo la merecía”. Aquí viene lo asombroso hermano.

” Lo que era más importante políticamente fue que la cabeza de las autoridades inquisitoriales romanas, responsables por la ” doctrina de la fe”, el cardenal Joseph Ratzinger, (ahora Benedicto XVI) quien de manera opuesta le gusta ser la cabeza de toda celebración eclesiástica (estos dos no se llevan desde hace 40 años), no estuvo presente en esta celebración, pero fue representado por el Cardenal Cassidy. Y qué sorpresa: inmediatamente después de nuestra firma, el Vaticano impenitente e insensible como siempre, anunció una nueva indulgencia para el año 2000. Como que Lutero no haya propagado sus tesis sobre la justificación por la fe sola, específicamente sin obras piadosas, en la ocasión de esta escandalosa indulgencia para la nueva catedral de San Pedro!!! Esto manifestó a los Luteranos que confiadamente se habían acercado al diálogo, que la raíz del fundamento Romano de ninguna manera se ha convertido a un acuerdo ecuménico honesto”.

No veo nada malo en dialogar con la Iglesia Ortodoxa, o Iglesia Católica Romana, Calvino lo hizo, cuando Sandoleto quería llevar de regreso a Roma a la ciudad de Ginebra. Pero es un gran problema cuando el Vaticano no se acerca con honestidad cristiana. Esto mismo aconteció en el Concilio Vaticano II con la Iglesia Ortodoxa Rusa, ellos mismos mandaron un supuesto obispo de la Iglesia pero después se dieron cuenta que era un agente de la KGB, quien estaba pasando información a la Iglesia ortodoxa. Cristo oró por la unidad de la Iglesia en Juan 17, pero cuando no hay integridad y deseo de llegar a un consenso general (Hechos 15) y sin hablar de las diferencias, asimismo batallar con el pluralismo religioso que estamos mirando es mejor quedarnos dónde estamos y seguir proclamando las verdades como cada uno las entiende.

Que Dios siga siendo glorificado en la diversidad, ya que él no puede ser acorralado, esto se manifiesta en la esencia del protestantismo, en la diversidad de pensamiento desde sus principios en asuntos periféricos. Aunque no en la doctrina sobre la “Justificación por la Fe Sola”. Muchos se glorían que la misma Iglesia Católica no sufre divisiones sin embargo un estudio minucioso manifestara lo contrario, claro ejemplo es este mismo Hans Kung, o los jesuitas con los dominicanos en el debate de la predestinación en el siglo XVI.

Viva La Reforma Protestante

 

Mario Lopez

[1] Catholic Church. (2000). Catechism of the Catholic Church (2nd Ed.) (482). Washington, DC: United States Catholic Conference.