Reflexiones de “El Papado y Pedro”

Por Edgar Treviño

El Pedro que la Escritura enseña es muy distinto del Pedro que presenta la teología católica romana, y sus apologistas, generalmente cuando se intenta dar un tinte “papal” a Pedro con textos bíblicos, esto se hace fuera de contexto y agregando a los pasajes del N.T. lo que estos no están diciendo. Y no solo con la Escritura hacen esta distorsión sino también con la patrística e incluso citando a eruditos evangélicos parcialmente y no sus citas completas. Lo admito, el estudio del papado me parece fascinante, no porque lo encuentre bíblico e histórico, sino por la reconstrucción tan elaborada de los textos bíblicos, patrísticos, históricos, y de eruditos protestantes por parte de los apologistas católico romanos para tratar de probarlo. Pero, esta reconstrucción del papado al terminar de edificarlo, no permanece mucho en pie, y termina por derrumbarse, porque los materiales que se usan para ello, son edificados en el lugar incorrecto del edificio, no pertenecen a él.

El erudito católico romano Raymond E. Brown nos dice:

“Obviamente, los cristianos del siglo I no iban a pensar según unos conceptos de jurisdicción o según muchos otros aspectos que se han ido asociando al papado a través de los siglos. Ni los cristianos que vivían en tiempos de Pedro han asociado totalmente al apóstol con Roma, ya que probablemente Pedro llego a Roma solo en los últimos años de su vida”.[1]

Claro que, los cristianos en el siglo I como Brown admite, no iban a pensar no solo en conceptos de “jurisdicción” sino tampoco en el “papado” de Pedro, porque el papado no existía obviamente. Pero aunque por un lado se reconoce que originalmente Pedro no era “papa”, se sigue asociando como Brown admite, a Pedro con el posterior oficio papal. Una inconsistencia evidente. La exegesis natural de los pasajes bíblicos en donde se menciona a Pedro, no están hablando de papado. Así que, por un lado Pedro no era “papa” pero al mismo y en contradicción con esto se asocia que es “papa”. Es esta asociación del papado con Pedro la que hace esta afirmación muy polémica y por supuesto no histórica, no comprobable ni por el N.T. ni tampoco por la patrística.

La tesis Brown, así como de muchos otros apologistas católico romanos, es el “desarrollo”, pero el Vaticano I dice que “no hubo desarrollo”. [2]

Este es el principal problema en contra que tiene esta teoría de desarrollo en la teología de los apologistas católico romanos, porque que aunque por un lado se admite que Pedro “no era papa”, ni fue designado por Jesús como tal, posteriormente y en contradicción en base a esto, se dice que en un futuro se desarrollaría el papado, pero este desarrollo posterior, no es avalado ni indicado por el N.T. tampoco por el Vaticano I. No es un desarrollo legitimo bíblico, ni apostólico este oficio del Pedro “papal”. Y esto no es solo un problema de “terminología” o de “estilo” en un supuesto oficio de Pedro implícito en el N.T., sino que la inexistencia de esta “terminología’ o “estilo” del ministerio “papal” de Pedro en la Escritura, es porque Pedro no era “papa”, es por eso que la Escritura no emplea esos términos ni muestra ese estilo de Pedro como “papa”.[3]

La Iglesia consistía, en verdad, de pequeñas agrupaciones, situadas o esparcidas incoherentemente en lugares muy distintos, y en consecuencia no idóneas para ser modeladas en una sola sociedad política, ni para ser gobernadas por un solo jefe, especialmente cuando consideramos su condición bajo la persecución y la pobreza. La historia del desarrollo solamente nos puede decir lo que ha sido, no lo que debe ser. Los casos del episcopado y de la supremacía papal, no son paralelos, porque la primera institución data de los tiempos apostólicos, y si se pudiera demostrar que fue establecida por los apóstoles, puede entonces reclamar para sí un derecho de continuación permanente.[4]

El erudito ortodoxo Olivier Clement escribió:

“Hasta principios del siglo V, los Padres de Oriente generalmente aplicaron solo al apóstol Pedro, y no al obispo de Roma, los textos evangélicos concernientes al ministerio petrino”.[5]

De hecho tampoco en las citas de los “padres de la iglesia” donde en aquellos textos los padres enseñan que Pedro sea “la roca” estos asocian que Pedro haya sido un “papa” por ser una “roca”. Estas inferencias posteriores sobre el apóstol Pedro se hacen en virtud de que encuadren con el oficio “papal” católico romano.

Existen extraordinarias diferencias de interpretación entre los Padres. La mayoría no creen ni siquiera que la “Roca” sea la persona de Pedro. Esto por si solo destruye todas las pretensiones papales. Más, aun entre aquellos que creen que la “Roca” es Pedro, no existe reconocimiento de que tal cosa le convierta en guía infalible de sus hermanos, y mucho menos que diera al obispo romano autoridad suprema sobre la Iglesia. La libertad con que los Padres hacen la exegesis de este pasaje y las diferentes opiniones que se permiten, muestra, sin lugar a dudas, que no eran conscientes de la importancia suprema que hoy le dan los católico romanos. Hay 17 padres en favor de la interpretación de que Pedro es la “Roca”, 44 Padres creen que es la fe que Pedro confeso. Otros 16 piensan que es Cristo mismo. Y 8 creen que se trata del conjunto de los apóstoles. Como se ve, no existe unanimidad entre ellos. Si tuviésemos que seguir a la mayoría de los Padres tendríamos que adoptar la interpretación que ve en la “Roca” la fe profesada por Pedro.[6]

Esteban el obispo romano fue el primero que reclamo para sí mismo una sucesión de Pedro en el sentido de Mt. 16:18, este es el primer caso conocido en que dicho pasaje evangélico es aplicado al obispo de Roma.[7]

Los apologistas católicos citan aquellos textos bíblicos en donde Pedro se cita el primero de los doce (Mar. 1:36, Hch. 2:14 y 37). Pero ese “protos” no es único. Protos significa “primero” en una serie, y no arche, principio, porque no puede haber otro principio que es Cristo.[8]

Si bien es cierto que Agustín otorga una “primacía” a Pedro, el primero de los apóstoles, etc., no se sigue que él y los otros padres sostuvieron la visión católica romana de la primacía papal. Esto es debido a que sus comentarios se aplican solo a Pedro. El error común cometido por los apologistas católicos es la suposición de que, debido a que algunos de los padres hacen ciertos comentarios acerca de Pedro por ejemplo, de que él es el jefe de los apóstoles o la cabeza del coro apostólico también tienen en cuenta al obispo de Roma en un sentido exclusivo. Pero ellos no dicen eso en sus escritos. Esta es una teología preconcebida que se lee en sus escritos. ¿Se ven los obispos de Roma como sucesores de Pedro? Si. ¿Se ven los obispos de Roma como los sucesores exclusivos de Pedro? No. En opinión de Agustín y los primeros padres, todos los obispos de la Iglesia en el Este y el Oeste eran los sucesores de Pedro. Todos ellos poseen la silla de Pedro.[9]

Por consiguiente si lee el pasaje de Mateo 16:18 y los padres, con la teología papal preconcebida sobre ambos escritos, es por eso que se llega a la conclusión del papado, pero haciendo a un lado esta doctrina papal preconcebida y dejando que los textos bíblicos y los padres hablen por sí mismos, sus palabras ni siquiera enseñan el papado. El obstáculo de interpretar lo que el texto bíblico no dice (así como a los padres) para enseñar el papado, es de que esos mismos escritos pueden ser citados en contra de esta doctrina.

El Dr. Walter Martin nos dice:

“Ya hablando de la fe de Pedro, Pedro es una pequeña piedra construido en El, el mismo lo dice: Tu eres el Cristo el hijo del Dios vivo es el fundamento y no es Pedro. Referencia cruzada a (1 Pedro 2), si hay una sola persona que debe saber lo que Jesús quiso decir en Mateo 16 tiene que ser Pedro, Pedro no entendió que se refieren a él, él fue puesto con el resto de las “pequeñas piedras” construido en la casa espiritual, Jesucristo es el jefe, la piedra angular, admitió antes que Cristo es la roca, la fundación, el Salvador (1 Pedro 2), toda la estructura del Nuevo Testamento y los cinco primeros siglos siguientes que históricamente no ha dado ningún papel supremo para el obispo de Roma”.[10]

Los apologistas católico romanos admiten lo siguiente:

“El Obispo de Roma, no solo es Papa, sino también Obispo, y a la vez presbítero. Esperar que Pedro aplique así mismo el termino Papa es un anacronismo, ya que ese término se aplicó a él posteriormente”.[11]

Esto demuestra que Pedro desconocía un oficio papal para sí mismo desde el principio, que posteriormente se le iba a aplicar a él, por parte de los católicos romanos, eso no lo convierte en “papa”. Y confirma lo que al principio de este estudio escribí: “Pero aunque por un lado se reconoce que originalmente Pedro no era “papa”, se sigue asociando como Brown admite, a Pedro con el posterior oficio papal”. Existe una gran diferencia entre lo que Pedro dijo de sí mismo y lo que otros dicen posteriormente de él. Es verdad que es un “anacronismo” que Pedro se hubiera aplicado así mismo el término “Papa” porque evidentemente Pedro no era ni fue “papa”, él nunca lo supo, son los católico romanos los que le adjudican algo que él no asumió. Esto por consecuencia y necesidad debería hacer abandonar a los católico romanos su doctrina de que Pedro fue “el primer papa” porque se está reconociendo que es algo aplicado a el “posteriormente” y no lo que él dijo que era. Entonces cabe preguntarse aquí algo muy importante, no solo para la doctrina del papado, sino para cualquier doctrina bíblica importante de la Escritura ¿Cómo podemos creer que algo es verdad bíblicamente partiendo de la Escritura cuando somos nosotros los que aplicamos posteriormente a los personajes de la Biblia lo que creemos y no lo que ellos dicen de sí mismos? entonces bajo esta línea se puede concluir que Mateo 16:18 es un “anacronismo” si se pretende usar este texto para enseñar que Pedro fue el “primer papa”, porque no es Mateo 16:18 quien lo dice, sino algo aplicado a ese pasaje “posteriormente”.

Es por eso que por este tipo de “eisegesis”, cuesta bastante trabajo aceptar la doctrina del Papado y Pedro para los no católicos, basándose y proponiéndose este pasaje de Mateo 16:18 como apoyo e introducción, admitiéndose realmente y francamente que por sí solo el pasaje originalmente no enseña el papado. Aun si se debate que si las palabras de Jesús en Mateo 16:18 fueron en griego o en arameo, el pasaje sigue sin enseñar la doctrina del papado, porque las prerrogativas de Pedro en el N.T. no coinciden con las del papado.

En sus epístolas, Pablo no menciona absolutamente nada en cuanto a un cargo de “soberano pontífice” o de “vicario de Cristo” que Dios hubiera podido establecer en su Iglesia. Y a unos puso Dios en la Iglesia, primeramente apóstoles (1 Co. 12:28; Ef. 4:11). La Iglesia esta edificada sobre el fundamento, no el de Pedro, sino en el de “los apóstoles y profetas” (Ef. 2:20, ver Ap. 21:14). En el conjunto del N.T., Pablo ocupa un lugar bastante más importante que Pedro.[12]

De hecho, los eruditos protestantes que interpretan que “la roca” se refiere a Pedro en Mateo 16:18 tampoco asocian esa interpretación con el hecho de que Pedro haya sido “papa”. Los apologistas católico romanos muestran las citas parciales de los eruditos protestantes. Veamos dos ejemplos.

Craig Blomberg:

“La expresión “esta roca” casi seguramente se refiere a Pedro, siguiendo inmediatamente después de su nombre, simplemente como las palabras siguientes “el Cristo” v. 16 son aplicadas a Jesús. El juego de palabras en el Griego entre el nombre de Pedro (Petros) y la palabra “roca” (petra) solo tiene sentido si Pedro es la roca y si Jesús está a punto de explicar la significación de esta identificación”.[13]

Sin embargo Craig Blomberg continúa diciendo lo siguiente:

“Es evidente que no hay nada en estos versos de las doctrinas específicamente católicas del papado, la sucesión apostólica, o infabilidad de Pedro”.[14]

Y estas aclaraciones de Mateo 16:18 y Pedro “la roca” son las que omiten los apologistas católico romanos.

D.A. Carson:

“Aunque es verdad que petros y petra pueden significar “piedra” y “roca” respectivamente en el Griego antiguo, la distinción se confina en gran parte a la poesía. Por otra parte, el Arameo subyacente es en este caso indiscutible; y lo más probable es que kepha fue utilizado en ambas cláusulas (“eres kepha” y “en esta kepha”), puesto que la palabra fue utilizada para un nombre y para una “roca”. El Peshitta (escrito en Sirio, una lengua cognada con Arameo) no hace ninguna distinción entre las palabras en las dos cláusulas. El Griego hace la distinción entre petros y el petra simplemente porque está intentando preservar el juego de palabras, y en griego petra femenino no podría servir muy bien como nombre masculino”.[15]

Carson continúa diciendo lo siguiente:

“El texto no dice nada acerca de los sucesores de Pedro, la infabilidad, o la autoridad exclusiva. Estas interpretaciones finales implican insuperables problemas exegéticos e históricos”.[16]

Estos dos ejemplos de citas parcializadas sobre Mateo 16:18 de Craig Blomberg y D.A. Carson que no muestran los apologistas católico romanos, son representativos de todos los casos en los que ellos hacen uso de eruditos protestantes para probar que Pedro es “la roca”. A simple vista y parcialmente parecería que estas citas de los eruditos protestantes apoyan la interpretación católica romana, pero viendo la conclusión de esa interpretación que es la parte que omiten los apologistas católicos está claro que no es así. Según la evidencia textual e histórica del N.T. Pedro no ejerció el oficio de “pastor supremo” de la iglesia primitiva. Se hace uso de la “inferencia” pero no lo que nos enseña el N.T.

Todo el tenor de la historia del Nuevo Testamento, del cual concluiríamos que por altamente que fuera Pedro honrado, no fue colocado en un oficio desde el cual ejercía jurisdicción sobre los demás apóstoles, pues al apostolado siempre se hace referencia como al oficio superior en la Iglesia Cristiana: “Dios ha puesto a unos en la Iglesia primeramente apóstoles, luego profetas” (1 Cor. 12:28), y no como debería ser, si la teoría romana fuera cierta, primeramente Pedro, luego los apóstoles. La historia relatada en el libro de los Hechos de los apóstoles, no da ni un rasgo de evidencia que demuestre que Pedro ejercía las prerrogativas que ahora se le atribuyen.[17]

Cuando Pedro dio el paso decisivo de comer con un incircunciso, la Iglesia de Jerusalén (Hechos 11), le llamo severamente a cuentas por ese proceder tan repugnante a las tradiciones judías, y Pedro no se justificó, alegando su posesión de autoridad soberana para determinar la acción de la Iglesia en un asunto de esa naturaleza, sino relatando una revelación especial que había recibido sancionando lo que él había hecho. En cuanto a las epístolas, ellas ciertamente no contribuyen con ningún apoyo a la teoría de la supremacía de Pedro, y la historia de la resistencia de Pablo a Pedro, en Antioquia, arroja en el sendero de esa supremacía una formidable piedra de tropiezo.[18]

El Nuevo Testamento contiene dos epístolas del mismo Pedro, una que pretende haber sido escrita inmediatamente antes de su muerte, y con el objeto expreso de que aquellos a quienes iba a dejar pudieran tener en su memoria las cosas cuyo conocimiento les era de mayor importancia ( 2 Pedro 1:15). Podemos estar seguros que si Pedro hubiera tenido algunos privilegios que legar, lo habría hecho en este su ultimo testamento, y que si tenía que haber una cabeza visible de la Iglesia a quien todos los cristianos tenían que mirar para su gobierno espiritual, Pedro, en estas cartas, la habría encomendado a la reverencia de sus convertidos, y les habría exhortado a una obediencia implícita a ella.[19]

La tradición afirma uniformemente que Pedro fue a Roma, trabajo allí y sufrió el martirio durante el gobierno de Nerón. La tradición modificada que dice que fue obispo de Roma durante 25 años es contraria a toda la evidencia dada por el N.T. Aparentemente llego a Roma poco después de que Pablo fuera liberado de su primer encarcelamiento allí.[20]

La relación más discutida es la de Pedro con Roma. Se le atribuye la fundación de la Iglesia en la capital y el episcopado en la misma durante 25 años. Afirmaciones que contradicen los datos históricos que poseemos y hoy casi completamente abandonadas (Otto Karrer, Sucesión apostólica y primado, pp. 63-65 Herder, Barcelona 1967, Jean Marie-Rene Tillard, El obispo de Roma, pp. 102-116 Sal Terrae, Santander 1986).[21]

El único hecho histórico indiscutible es que Pedro trabajo en Roma durante la última parte de su vida y finalizo su vida terrenal por el martirio. El profesor Maurice Goguel, después de cincuenta años de ininterrumpida labor dedicada a los orígenes del cristianismo, dice que “puede ser que Pedro jamás fuese a Roma, o que, de haber ido, desempeñase tan solo un oscuro papel allí. Lo cierto es que no fundo la iglesia, ni influyo en su desarrollo, ni determino su orientación” (Maurice Goguel, The Primitive Church Londres 1964).[22]

Ireneo recoge en el mismo lugar la tradición de la fundación de la Iglesia de Roma por los apóstoles Pedro y Pablo “Pedro y Pablo evangelizaban en Roma y fundaban allí la iglesia” que a todas luces es una interpretación teológica, no histórica, fundada en la presencia de ambos apóstoles en la ciudad y, por tanto, motivo de justificación de la Iglesia capital del Imperio como Iglesia de fundación apostólica.[23]

El erudito católico romano Joseph A. Fitzmyer confirma que:

“La costumbre de Pablo en Oriente había sido establecer comunidades cristianas en ciudades importantes del Imperio (Éfeso, Filipos, Tesalónica, Corinto). Aunque deseoso de predicar el evangelio también en Roma, sabía que esta Iglesia había sido fundada por algún otro (15,20; cf.1, 8.13). Quien sea este no lo dice Pablo. El hecho de que escribiera Romanos parece indicar que no consideraba a Pedro como como su “fundador” (Gal. 2.7-8; R. Foster, Scr.4 1950,148). Lo más verosímil es que aquella comunidad se formara a base de convertidos procedentes de Palestina y Siria en época muy temprana (cf.Act.2,10;Ambrosiaster,In Ep.ad Rom., prologo: PL 17.47-48; Tacito,Annales,15.44). En cuanto a la dudosa tradición de los veinticinco años de apostolado de Pedro en Roma, (cf. Wik, INT 292; Guthrie, NTI 21-22; S. Lyonnet, Quaestiones, 1 .ser. (1962), 25-38; O. Cullmann, Peter (Filadelfia, 1953), 70-152).[24]

El erudito del N.T. Craig Blomberg comenta sobre la “fundación de la iglesia en Roma” lo siguiente:

“Romanos también es, que sepamos, la primera epístola que Pablo escribe a una iglesia que el no fundo. No sabemos quién la fundo. Sus raíces podrían remontarse a los peregrinos que estuvieron en Jerusalén en Pentecostés, que regresaron a Roma después del 30 (o 33) d.C. (ver Hechos 2:10). La tradición católica, claro está, recoge que Pedro fue su fundador, y que llego a Roma poco después de salir de Jerusalén, en algún momento entre los años 42-44 d.C….Pero no hay evidencias concluyentes dentro o fuera de la Biblia de que Pedro estuviera en Roma antes de la década de los 60”.[25]

Eusebio escribió sobre el martirio de Pedro y Pablo:

Y que fueron martirizados al mismo tiempo lo afirma Dionisio, obispo de Corinto en una carta escrita a los romanos:

“Por vuestro gran consejo habéis ligado lo que ha crecido de la semilla que Pedro y Pablo sembraron entre los romanos y los corintios. Porque los dos sembraron en nuestra Corinto y nos instruyeron juntos, también en Italia enseñaron juntos en el mismo lugar y fueron martirizados al mismo tiempo”.[26]

El Profesor e Historiador Paul Maier traductor y comentarista del libro de Eusebio sobre esta cita de Dionisio nos dice:

“En cuanto a Corinto, esta aseveración difícilmente está sustentada por el Nuevo Testamento, que designa solo a Pablo como fundador. Que los dos apóstoles sufrieran el martirio al mismo tiempo en Roma es también algo dudoso”.[27]

Sobre la fundación de la Iglesia de Roma por “Pedro y Pablo” Maier escribió:

“Ni Pedro ni Pablo fundaron la iglesia en Roma, que existía ya antes que Pablo llegara (Ro. 1:8-11).[28]

 ¿Cuándo llegaron a Roma Pedro y Pablo? Si se comparan las afirmaciones de los Padres de la primitiva Iglesia con las pruebas del Nuevo Testamento, parece improbable que ninguno de los dos llegara a Roma antes del año 60 de la era cristiana, varios años después de la composición de Romanos. Si Pedro hubiera estado en Roma cuando Pablo escribió esta carta, ciertamente le hubiera enviado saludos. El deseo de antiguo de Pablo de predicar en Roma (Ro. 1:11-3) y su sistema de no edificar sobre fundamento ajeno (15:20) hace parecer improbable que Pedro ni siquiera hubiera estado en Roma antes de la composición de Romanos.[29]

Se desconoce quiénes fueron los fundadores de la iglesia en la ciudad. Se puede afirmar que la iglesia estaba constituida desde mucho tiempo antes de la visita de Pablo. Según la tradición se fundó en el año 42. Se aprecia por la Epístola que Pablo no había estado en Roma cuando ya la iglesia estaba constituida (1:13, 15:23). Posiblemente la Iglesia fue fundada por creyentes judíos que procedentes de Roma, escucharon el mensaje del evangelio en Jerusalén, en el día de Pentecostés (Hch. 2), donde se menciona a los romanos (Hch. 2:10). Tal vez ellos llevaron el evangelio a Roma y fundaron la Iglesia. No cabe duda que algunos judíos expulsados de Roma por el emperador Claudio, eran creyentes, como Priscila y Aquila (Hch. 18:2). Otra posibilidad es que creyentes de Antioquia y Siria, Iglesia que evidentemente tenía un ferviente celo evangelístico (Hch. 13:1), hubiesen alcanzado entre los gentiles a algún romano, o incluso que alguno de aquella iglesia se hubiera desplazado a Roma y hubiese predicado allí el evangelio, con el resultado de la formación de un primer núcleo de creyentes en aquella ciudad. Lo que es claro es que la evangelización no procede del trabajo del algún apóstol, sino de creyentes comunes que habían creído en Cristo en los primeros años de la predicación del evangelio.[30]

La historia de la Iglesia da fe de la presencia de Pedro en Roma en los años 60, desde donde debió haber escrito su Primera Epístola, en la que saluda a los lectores desde la iglesia en Babilonia (1 P. 5:13), nombre que debe entenderse como figurativamente aplicado a Roma. Con todo, esa fecha es tardía para adjudicarle la fundación de la Iglesia.[31]

La fraternidad de los santos en Roma es señalada expresamente por Pablo como algo que no fue fundado por el mismo (1:10-15, 15:20-22). La Iglesia de Roma evidentemente estaba compuesta tanto de judíos como de gentiles. Como Pablo no se dirige a ningún dignatario eclesiástico en especial o a personas con reconocida autoridad se deduce que no había una organización central.[32]

Los eruditos del N.T. D.A. Carson y Douglas Moo escribieron:

“Ireneo señalo a Pedro y a Pablo como fundadores de la iglesia romana (Adv.Haer. 3.1.2.), aunque tradiciones posteriores apuntan a Pedro como su fundador y primer obispo de la iglesia (p.ej., el Catalogus Liberianus 354 dC). Sin embargo, ninguna de tales tradiciones puede ser aceptada. La propia carta presenta a Pablo como un desconocido para la iglesia de Roma (véase 1:10, 13; 15:22), y es muy poco probable que Pablo estuviera planificando la clase de visita que se describe en 1:8-15 a una iglesia fundada por Pedro. Tampoco es probable que Pedro hubiera estado en Roma en una etapa lo suficientemente temprana como para haber establecido una iglesia en esta ciudad (Ver la exposición en la obra de Oscar Cullman, Pedro: Discípulo, Apóstol, Mártir, Filadelfia: Westminster, 1962 72-157). Puesto que no se ha relacionado a ningún otro apóstol con la fundación de la iglesia de Roma, podemos estar de acuerdo con la evaluación que hace Ambrosiaster en el siglo cuarto, en el sentido de que los romanos “han abrazado la fe de Cristo, aunque según el rito judío, sin ver ninguna señal o prodigio de ninguno de los apóstoles” (Ambrosiaster, PL 17.col.46). Por tanto, si hemos de especular, lo más probable es que algunos judíos convertidos en Jerusalén el Día de Pentecostés (ver Hch. 2:10) fueran los primeros en llevar el evangelio a la gran capital”.[33]

Algunos apologistas católicos dicen que en el texto griego para la palabra “roca” se utiliza “Petra”, pero para “piedra” se utiliza “lithos” y no “Petra” y citan 1 Pedro 2:8[34]. No solo se usa “lithos” para piedra sino también “petros” para piedra. Veamos la opinión de eruditos en griego:

Diccionario Expositivo de Palabras del A.T. y N.T. Exhaustivo de VINE:

“PIEDRA: lithos se utiliza literalmente de las piedras del suelo p. ej Mt. 4.3, 6, 7.9, piedras sepulcrales Mt.27,60,66, piedras de construcción Mt. 21,42, una piedra de molino Lc.17.2, cf. Ap.18.21, las tablas de la ley 2 Co. 3.7, imágenes de idolos Hch. 17.29, los tesoros de la Babilonia comercial Ap.18.12, metafóricamente de Cristo Ro.9.33, 1 P.2.4,6,8, de creyentes 1 P.2.5….En Juan 1.42 petros tiene el sentido de nombre propio, Pedro(RV piedra), petros denota un trozo de roca, una piedra, en contraste con petra, una masa rocosa…..petra denota una masa de roca, en distinción a petros, una piedra o peñasco sueltos, o una piedra que se pueda arrojar con facilidad…roca metafóricamente, de Cristo en Mt. 16.18, metafóricamente, de Cristo y del testimonio acerca de Él, aquí está clara la distinción entre petra, acerca del Señor mismo y petros, el apóstol”.[35]

El erudito en griego Julius Mantey escribió:

“La distinción entre petros y petra pone fin a las dificultades de interpretación en Mateo 16:18….La comprensión de la distinción general observada en griego koiné entre petra una roca enorme y petros una piedra desprendida o piedra hace las palabras de Jesús claras. La iglesia es la obra creadora de Dios. En realidad la confesión de Pedro era imposible aparte de la revelación divina sobre la que basa su proclamación. Jesús aclara este punto en Mateo 16:17″.[36]

Orígenes quien, aunque habla incidentalmente de “Pedro sobre quien esta edificada la Iglesia” (Ap. Euseb. H.E. VI, 25), sin embargo, cuando está comentando directamente el párrafo de Mateo (Tomo XII, P. 10, 11), ensena que todo aquel que hace la misma confesión de fe que hizo Pedro, puede reclamar para sí la bendición dada a Pedro como dada así mismo. “Si imagináis que fue sobre Pedro solamente que se ha edificado la Iglesia, ¿Qué entonces diríais de Juan, el hijo del Trueno, o de cualquier otro de los apóstoles?”. Pero ensena que si hacemos la confesión de Pedro, somos “Pedros”. De la misma manera que porque somos miembros de Cristo somos llamados “Cristianos”, así Cristo siendo la Petra-la roca- todo aquel que bebe de “esa roca espiritual que nos sigue” tiene el derecho de ser llamado Petrus”.[37]

Lucas 22:32 es uno de los pasajes que los apologistas católico romanos utilizan para interpretar la primacía de jurisdicción de Pedro sobre los otros apóstoles y también como el “papa infalible”, el pasaje en si no enseña eso, el mismo Crisóstomo contradice esa interpretación, pero ya sabemos que los apologistas católicos no solo son “selectivos” con las citas patrísticas sino que también las ocultan u omiten cuando desmienten sus interpretaciones.

Con toda seguridad, nadie que interpretara la Escritura según su sentido obvio, podría sospechar que este párrafo contenía una revelación acerca del guía a la verdad nombrado para la Iglesia por todos los siglos del tiempo. Se ve, sobre la misma superficie, que todo el párrafo se refiere al peligro inmediato en que estaba la fe de los apóstoles, por razón de esas pruebas bajo cuya presión ellos desertaron de su Maestro. Hubo una súplica especial para Pedro, por razón de su de su especial caída, y vemos que esta suplica no excluyo una penosa caída.[38]

Podría agregarse que el trabajo de “confirmar” o “fortalecer” a sus hermanos en esta ocasión encomendado a Pedro, un trabajo al cual estaba el peculiarmente obligado, cuya caída había puesto en peligro la fe de los hombres, no fue ninguna prerrogativa peculiar de Pedro. La misma palabra se usa tres o cuatro veces en el libro de los Hechos de los apóstoles 14:22, 15:32, 41, 18:23, de Pablo, confirmando la Iglesia de la Siria y Cilicia, se usa de Judas y Silas confirmando a los hermanos en Antioquia, y también de Timoteo, confirmando la Iglesia de Tesalónica, y lo más notable de todo, Pablo cuando se propone visitar a Roma, que se dice haber estado al cuidado peculiar de Pedro, supone que será por su instrumentalidad que este beneficio será conferido a la Iglesia Romana: “Porque deseo en gran manera veros, para repartir con vosotros algún don espiritual, a fin de que seáis confirmados” (Ro. 1;11).[39]

El párrafo siguiente, del comentario de Crisóstomo, demostrara como fue entendido este párrafo por los Padres más primitivos, contesta la pregunta de porque lo dicho fue dirigido especialmente a Pedro. Dice:

“Él dijo esto severamente, censurándole, demostrando que su caída (de Pedro) fue más grave que la de los demás, y necesitaba mayor ayuda. Pues él había sido culpable de dos faltas: en que había contradicho a nuestro Señor cuando Él dijo que todos serian ofendidos, diciendo: Aunque todos fueren ofendidos, yo jamás seré ofendido, y en segundo lugar, que se colocó a si mismo por encima de los demás, y podemos añadir una tercera falta: que se atribuyó todo así mismo. Así, pues, para sanar estos males, nuestro Señor le permitió caer, y de consiguiente, haciendo a un lado a los otros, se dirige a el: Simón, Simón, Satanás te desea tener para zarandearte como trigo (es decir, molestarte, asaltarte, tentarte), pero Yo he orado por ti que tu fe no falte”. ¿Porque si Satanás había deseado tenerlos a todos, no dice nuestro Señor Yo he orado por todos vosotros? ¿No es muy claramente por la razón que he mencionado? Como por vía de reprensión a él, y demostrando que su caída fue peor que la de los demás, dirige Su discurso a él”.[40]

Esta oración del Señor por Pedro, es tan claramente personal, que algunos controversistas católicos romanos no se apoyan para nada en este párrafo. Ni pueden tampoco presentar ningunos escritores primitivos que deduzcan algo de esta oración en favor de la sede romana. Belarmino no puede citar nada más temprano que el siglo undécimo, con excepción de la evidencia sospechosa de algunos papas a favor de su propia causa, de los cuales el primero que habla claramente es el Papa Agato, en su discurso dirigido al sexto Concilio general, año 680, A.D.[41]

Pedro tenía una “primacía de honor” (primus inter pares), pero no una primacía de “jurisdicción para gobernar la Iglesia”, es muy extraño y sospecho que ningún texto del N.T. enseñe el oficio que los amigos católico romanos le adjudican a Pedro. Tienen que recurrir a la inferencia de los textos bíblicos, pero no en si lo que los textos bíblicos realmente están diciendo. Lo más incongruente de esa “selección” de pasajes para presentar a Pedro como el que “gobernaba” la Iglesia es que recurren a pasajes del A.T. que todavía están mucho más alejados de ese concepto, que los textos bíblicos del N.T. que siempre citan, me sorprende ver cómo se pueden forzar pasajes tanto del N.T. como del A.T. para colocar a Pedro en una posición que por principio el no tenia, ni tampoco reclamo tenerla para sí mismo.

No hay que olvidar por cierto también, otros escritos de Crisóstomo que generalmente los apologistas católico romanos no muestran en el debate de la “primacía” de Pedro, estos escritos así como el párrafo ya analizado, nos muestran conclusiones muy distintas a lo que los apologistas católicos presentan sobre el apóstol Pedro.

Ninguno amo más a Cristo que Pablo, ninguno dio muestras de mayor cuidado que él, ninguno fue hecho digno de mayor gracia”.[42]

Considera a Pablo, verdaderamente humilde. Pablo el maestro del mundo entero, inspirado por el Espíritu, vaso de elección…” [43]

“Se trata de verdadera humildad, porque humillarse quiere decir, ponerse debajo de todos y llamarse el ultimo; pero considera que quien dice estas palabras es Pablo, ya ciudadano del cielo, si bien dejado aquí abajo con el cuerpo; columna de las iglesias, ángel terreno y hombre celestial”.[44]

“Con alegría pasaría el tiempo con un hombre así, contemplando de frente tanto esplendor de virtud. Mis ojos no gozan tanto a los rayos luminosos del sol naciente, como de la visión de la figura de Pablo, que ilumina mi espíritu. Porque el sol ilumina los ojos de la carne, mientras Pablo levanta las del alma haciéndola volar hasta la bóveda del cielo, llevándola más alto que el sol, sobre la luna. La virtud tuvo tal poder en este hombre, que llego a ser aquí abajo un ángel, y dio a su alma alas para el cielo. Imitemos la virtud de la cual es maestro, busquemos imitar a Pablo siguiendo con celo tras sus huellas”.[45]

Sobre el apóstol Juan, Crisóstomo escribió:

“Porque el Hijo del trueno, el amado de Cristo, el pilar de las Iglesias de todo el mundo, que tiene las llaves del cielo”.[46]

Agustín: “Roma ha hablado el caso está cerrado”

Esta frase tergiversada de Agustín por mucho tiempo ha sido “una prueba” de muchos apologistas católico romanos, para darle a Roma una “primacía de jurisdicción”, parece que erróneamente piensan que solo ellos estudian la patrística y la historia de la iglesia.

En el caso del Norte de África, es interesante observar como una iglesia independiente y autónoma se relaciona con Roma. A menudo se cita la sentencia del obispo Agustín de Hipona (396-430), “Roma locuta, causa finita”. Esta cita se convierte en el eslogan por una deformación de las Palabras del Padre de la Iglesia, al sacarlas de su contexto. Se trataba, concretamente de la doctrina de Pelagio, asceta procedente de Bretana y con residencia en Roma. Esta doctrina fue condenada (416) por dos concilios norteafricanos en Cartago y Mileto. Pero, dado que Pelagio vivía en Roma y que allí se encontraba el centro del movimiento pelagiano, parecía oportuno recurrir al papa Inocencio I. Por tanto, la lucha contra el pelagianismo solo podía llevarse a cabo desde allí en contacto con Roma. Finalmente se produjo la respuesta del papa (417), que reconoció las decisiones tomadas en los concilios citados.[47]

Entonces escribía Agustín:

“Con ocasión de este asunto, dos concilios han enviado cartas a la sede apostólica. Desde allí llegaron rescriptos. La cuestión está zanjada (causa finita est), ¡en caso de que la falsa doctrina se extinga! [48]

El contexto de estas afirmaciones y el marco global del pensamiento agustiniano permiten esta interpretación: el veredicto de Roma no es la única decisión determinante. La Iglesia romana tiene autocríticas, más no protestas sobre la Iglesia norteafricana.[49]

[1] Raymond E. Brown, 101 Preguntas Sobre la Biblia pregunta 100, http://hjg.com.ar/101p/q97.html

[2]  William Webster, http://www.christiantruth.com/articles/ray4intro.html

[3] Difiero aquí al argumento de Jose Miguel Arraiz http://www.apologeticacatolica.org/P…rimadoN25.html

[4] George Salmon, La Infabilidad de la Iglesia págs. 391-392 CLIE

[5] Olivier Clement, Roma de otra manera: un ortodoxo reflexiona sobre el papado pág. 35 Ediciones Cristiandad S. A.

[6] Jose Grau, Catolicismo Romano, Orígenes y Desarrollo, Tomo II págs. 801-802. Ediciones Evangélicas Europeas. El Dr. Fernando Saravi escribió: “La interpretación más común en los Padres es que la roca sobre la cual se edifica la Iglesia no es Pedro personalmente, sino la fe o confesión que hace Pedro”  http://www.conocereislaverdad.org/quedicensobre.htm

Los eruditos católico romanos Raymond E. Brown, Joseph A. Fitzmyer, Ronald E. Murphy escribieron sobre Mateo 16:18:

“En este contexto, la razón de que a Pedro se le llame roca es la fe que acaba de demostrar en su confesión” (Raymond E. Brown, Joseph A. Fitzmyer, Ronald E. Murphy , Comentario Bíblico San Jerónimo pág. 238 Tomo III Nuevo Testamento I Ediciones Cristiandad).

[7] Klaus Schatz, El Primado del Papa: Su Historia desde los orígenes hasta nuestros días pág. 38 Sal Terrae.

[8] Clement, Ibid. pág. 17. Agustín afirma que Pedro es el primero y Pablo el ultimo (John Rotelle, Las Obras de San Agustín, Sermones III/8, sermón 299C.1. p. 250) Esto tiene que ver con la prioridad del tiempo, no con la posición oficial. También afirma que Pablo y Pedro son iguales. (Véase http://www.christiantruth.com/articl…augustine.html)

[9] William Webster, http://www.christiantruth.com/articles/stephenray.htm

[10] Walter Martin and Mitchell Pacwa ¿What are Roman Catholic taught about the Pope and Papal Infallibility? The John Ankerberg Show.

[11] http://www.apologeticacatolica.org/P…rimadoN22.html

[12] (12) Alfred Kuen, Introducción a la Eclesiología: La Iglesia según el Plan de Dios pág. 159 CLIE.

[13] Craig Blomberg, The New American Commentary: Matthew, vol. 22, (Nashville: Broadman, 1992), 251-252.

[14] (14) Blomberg, Ibid.

[15] Carson, The Expositor’s Bible Commentary [Zondervan, 1984], volume 8, page 368).

[16] Carson, Ibíd.

[17]Salmon, Ibíd. pags.354-355.

[18]Salmon, Ibíd. pág. 355.

[19]Salmon, Ibíd. pag.355.

[20]Merrill Tenney y Diccionario Bíblico Mundo Hispano pág. 570 Editorial Mundo Hispano.

[21]Alfonso Ropero, Mártires y Perseguidores pág. 186 CLIE.

[22] Ropero, ibíd. pág. 186.

[23] Ropero, ibíd. pág. 186.

[24] Raymond E. Brown, Joseph A. Fitzmyer, Roland Edmund Murphy, Comentario Bíblico San Jerónimo pag.103 Tomo IV Nuevo Testamento II Ediciones Cristiandad.

[25] Craig Blomberg, De Pentecostés a Patmos pags.273-274 Vida Zondervan.

[26] Paul Maier, Eusebio Historia de la Iglesia pág. 84 Portavoz.

[27] Maier, ibíd. pág. 84.

[28] Maier, ibíd. pág. 84.

[29] Comentario Bíblico Moody pág. 241 Portavoz.

[30] Samuel Perez Millos, Comentario Exegético al Texto Griego del N.T.-Romanos pág. 19-20 CLIE.

[31] (31) Millos, ibíd. pág. 20.

[32] (32) Donald Guthrie, J.A. Motyer, Wiseman, Alan M. Stibbs Nuevo Comentario Bíblico Casa Bautista de Publicaciones pág. 752.

[33] D.A.Carson y Douglas Moo, Una Introducción al Nuevo Testamento pág. 329 CLIE.

[34]http://www.apologeticacatolica.org/P…rimadoN25.html

[35] VINE Diccionario Expositivo de Palabras del A.T y N.T. Exhaustivo de VINE págs. 647, 648 y 663 Caribe Betania.

Los apologistas católico romanos dicen que el evangelio de Mateo se escribió originalmente en “arameo” y citan a “padres de la iglesia” como apoyo para esa teoría, que no tiene evidencia textual en los manuscritos más antiguos, que están en “griego” y no en arameo. Véase mi estudio ¿MATEO EN GRIEGO O MATEO EN ARAMEO?, LA HISTORIA Y LO QUE DICEN LOS ERUDITOS, en ese artículo encontrara opiniones tanto de eruditos protestantes como católico romanos que niegan que el Mateo en griego sea una traducción de un Mateo en arameo.

De hecho, la patrología católica romana de Quasten refuta esa teoría y corrige la creencia que tenían padres de la iglesia con respecto al Mateo en arameo, Quasten escribió:

“El Evangelio según los Hebreos, del que Jerónimo cita este interesante pasaje, fue escrito originalmente en arameo, pero con caracteres hebreos. En tiempo de Jerónimo el texto original estaba en la biblioteca de Cesárea, en Palestina. Tanto los ebionitas como los nazarenos hacían uso de este evangelio, y de ellos obtuvo Jerónimo un ejemplar para sus traducciones griega y latina. El que lo usaran los cristianos palestinenses que hablaban hebreo (arameo) explica la razón del título según los Hebreos. Ello explica también que sea Santiago “el hermano del Señor,” el representante del cristianismo estrictamente judío, la figura central de la narración de la Pascua, contra lo que dicen los textos canónicos. En tiempo de Jerónimo muchos creían que este evangelio apócrifo era el original hebreo del evangelio canónico de Mateo, mencionado por Papías (Eusebio, Hist. eccl. 3,39, 16; 6,25, 4; Ireneo, 1,1). De hecho, los pocos fragmentos que quedan revelan estrechas relaciones con Mateo. Según la conclusión más segura, este Evangelio según los Hebreos sería probablemente una especie de revisión y prolongación del evangelio canónico de Mateo. El pasaje citado más arriba muestra que había en él frases de Jesús que no están en nuestros evangelios canónicos. Este rasgo característico lo atestiguan también, además de Jerónimo, otros escritores; por ejemplo, Eusebio (Teofanía 22)…Este evangelio apócrifo debió de ser compuesto en el siglo II, porque Clemente de Alejandría lo usó ya en sus Siromala (2, 9, 45) en el último cuarto del mismo siglo……El Evangelio ebionita es probablemente el Evangelio de los Apóstoles de que habla Orígenes (Hom. in Luc. 1). En este caso, habría que datarlo, con toda verosimilitud, en los primeros años del siglo III. Jerónimo se equivocó evidentemente al identificarlo con el Evangelio según los Hebreos” (Quasten Patrologia, Tomo 1, Literatura Apócrifa y El Evangelio Ebionita)

Una cosa es el “evangelio según los hebreos” y otra el Mateo “griego canónico”. No hay que confundir uno con el otro. Quasten lo define como “apócrifo” compuesto en el siglo II.

El erudito en griego A.T. Robertson escribió:

“Jerónimo (adv. Pelag. III.2) cita del evangelio según los hebreos (que es uno de los evangelios apócrifos), lo siguiente:

“La madre y los hermanos del Señor estaban diciéndole: Juan el Bautista bautiza para la remisión de los pecados; vayamos para que nos bautice. Pero él les dijo: ¿Cual pecado he cometido, para que yo deba ir a él y me bautice? A menos que esto mismo que les acabo de decir, lo haya dicho yo ignorancia”.

(A.T. Robertson, Una Armonía de los Cuatro Evangelios, pág. 17 Casa Bautista de Publicaciones)

Evidentemente esta cita no se encuentra en nuestro mateo en griego. Y esto es extraño ya que supuestamente es una “traducción”.

 El erudito del N.T. Robert H. Stein escribió:

“Esto plantea un serio problema puesto que no es nada fácil traducir al arameo el texto griego de Mateo, cosa que no cabría esperar que sucediera. El origen griego de la presente forma de Mateo encontraría también apoyo en la dependencia de este Evangelio del texto (griego de Marcos)” (Robert H. Stein, Jesús El Mesías un estudio de la vida de Cristo pág. 59 CLIE)

[36] Julius Mantey, ¿Was Peter a Pope? Moody P.25.

[37] Salmon, ibíd. pág. 358.

[38] Salmon, ibíd. pág. 365.

[39] Salmon, ibíd. págs. 365-366.

[40] Crisostomo Hom. San Mateo XXVI Tomo VII pag.785 citado en Salmon, ibíd. págs. 366-367.

[41] Salmon, ibíd. pág. 366.

[42] Juan Crisóstomo, Sobre el Sacerdocio, Libro III, 6:1 citado en Lo Mejor de Juan Crisóstomo pag.115 Edición por Alfonso Ropero CLIE.

[43] Juan Crisóstomo, El verdadero arrepentimiento, la verdadera humildad de Pablo, Homilía II 5:3, citado en Lo Mejor de Juan Crisóstomo pag.247 Edición por Alfonso Ropero CLIE.

[44] Juan Crisóstomo, El verdadero arrepentimiento, La verdadera humildad de Pablo, Homilía II 5:5 citado en Lo Mejor de Juan Crisóstomo pag.247 Edición por Alfonso Ropero CLIE.

[45] Juan Crisóstomo, El verdadero arrepentimiento, La verdadera humildad de Pablo, Homilía II 5:6 citado en Lo Mejor de Juan Crisóstomo pag.247 Edición por Alfonso Ropero CLIE.

[46] Philip Schaff, Nicene and Post-Nicene Fathers (Grand Rapids: Eerdmans, 1956), Volume XIV, Saint Chrysostom, Homilies on the Gospel of John, Homily 1.1, p. 1).(Grand Rapids: Eerdmans, 1956), Volumen XIV, San Crisóstomo , Homilías sobre el Evangelio de Juan , Homilía 1.1, p. 1 Para la exegesis de Crisóstomo sobre Mateo 16 y su visión de Pedro veasehttp://www.christiantruth.com/articl…hrysostom.html

[47] Schatz, ibíd. págs. 62-63.

[48] Schatz, ibíd. pág. 63.

[49] Schatz, ibíd. pág. 63.


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