Edgar Orlando Treviño Rodriguez

Papias, la Tradición Oral, los Padres y la Suficiencia de la Escritura.

Papías, la Tradición Oral, los Padres y la Suficiencia de la Escritura.

Una de las citas de Papías que los apologistas católicos más usan es esta:

“Junto con las interpretaciones, no vacilaré en añadir todo lo que aprendí y recordé cuidadosamente de los ancianos, porque estoy seguro de la veracidad de ello. A diferencia de la mayoría, no me deleité en aquellos que decían mucho, sino en los que enseñan la verdad; no en los que recitan los mandamientos de otros, sino en los que repetían los mandamientos dados por el Señor. Y siempre que alguien venía que había sido un seguidor de los ancianos, les preguntaba por sus palabras: que habían dicho Andrés o Pedro, o Felipe, o Tomás, o Jacobo, o Juan, o Mateo o cualquiera otro de los discípulos del Señor, y lo que Aristión y el anciano Juan, discípulos del Señor, estaban aún diciendo. Porque no creía que la información de libros pudiera ayudarme tanto como la palabra de una voz viva, sobreviviente”.[1]

Pero esto no significa que la tradición oral fuera considerada por muchos como intrínsecamente superior a los documentos escritos que pronto comenzaron a circular. El pasaje que todos citan para justificar la percepción de que la tradición oral merecía una consideración más elevada es una afirmación de Papías que consigna Eusebio(H.E.3.39.4), que en su traducción Campenhausen vierte: “En mi opinión, aquello que procede de los libros no es tan útil como lo que comienza como palabras vivas y sigue siéndolo”. Se ha defendido convincentemente que Papias magnifica la importancia de la tradición oral por su comentario acerca de las palabras del Señor, no por el verdadero contenido de tales palabras. (Esta línea de argumentación parece haberse originado con Lightfoot.[2]

La despectiva referencia a los libros se refiere probablemente a los escritos de los herejes que en aquel momento estaban haciendo lo mismo que Papias: comentando las palabras recibidas del Señor, pero desde su torcida perspectiva teológica. La respuesta de Papias es que él prefiere tener las interpretaciones tradicionales (orales) de las palabras del Señor. Hay que tener en cuenta que, en otros lugares Papías se apresura a negar que haya algún error en el Evangelio de Marcos, aunque este Evangelio no sea una exposición cronológica: sin duda esto sería una extraña maniobra si Papias desechara todos los registros escritos.[3]

El erudito del Nuevo Testamento Craig Blomberg confirma y también explica que:

“El menosprecio de Papias por los textos escritos solo puede aplicarse a las fuentes no apostolicas. Vease A.F.Walls “Papias y la tradición oral” VC 21 1967,pp.137-40”[4]

Esto demuestra que las Palabras de Papias no tienen el sentido que generalmente los apologistas pretenden mostrar.

El teólogo e historiador Alfonso Ropero nos dice que el libro de Papias es: “De claro signo antignostico, no se apoya en libros bíblicos tales como el evangelio de Juan o de Lucas, o en las cartas de Pablo, todos ellos apreciados también por los gnósticos, sino en las tradiciones orales y en las tradiciones recogidas por Marcos y Mateo. Papias no escribe preocupado por la proliferación desordenada de tradiciones sobre Jesús, sino por los nuevos evangelios redactados por los gnósticos cristianos, haciendo propaganda a favor de sus ideas a base de una literatura expositiva abundante.(3). Basilides redacto una exposición “del evangelio” en 24 libros (Eusebio,Hist.ecl.IV,7,7). Frente a estos y otros de similar estilo, se dirige la obra de Papias. Por este motivo prefiere la “tradición viva”, oral de los apóstoles, a los libros que circulaban profusamente y sin control”.[5]

No hay un solo Padre, quien, si se le pide su creencia para algo no contenido en la Escritura y que no está dispuesto a aceptar, no contestaría en un lenguaje algo parecido a este de San Jeronimo: “Esto, porque no tiene autoridad de las Escrituras, es con la misma facilidad, despreciado como aprobado” (In Matth.XXIII,35) “Como aceptamos las cosas escritas, asi también rechazamos las cosas no escritas”. (Advz.Helvid)

Vemos pues, que si, según el deseo de los defensores romanos, fuéramos a abandonar las Escrituras y recurrir a los Padres de la primitiva iglesia para resolver nuestras controversias, esos mismos Padres nos mandarían a que volviéramos a las Escrituras como la única guía y salvaguardia contra la herejía.

¿Pero no habla 2 Tesalonicenses 2:15 de las Tradiciones?

Craig Blomberg nos aclara en que consistían esas “tradiciones” a las que Pablo se refería en 2 Tesalonicenses 2:15: “Los verbos “recibí” y “transmití” en este tipo de contexto son términos técnicos para la transmisión fiel de la tradición oral, como los que empleaban los rabinos con la Tora…Sin embargo, esto sugiere que en los años 30 ya existía un conocimiento detallado de las palabras exactas de las tradiciones que se escribirían una generación más tarde en los Evangelios, ¡ya que la conversión de Pablo ocurrió dos o tres años después de la crucifixión de Cristo!. En 1 Tesalonicenses 2:14-16, donde encontramos muchas alusiones a fragmentos de Mateo 13:29-38, Pablo compara la persecución que sufrieron los cristianos tesalonicenses con la de los cristianos judíos en manos de sus conciudadanos que mataron a Cristo…Desde el inicio de la iglesia cristiana circulo una importante tradición oral detallada y estable sobre las enseñanzas de Jesús. Más tarde, los autores de los Evangelios se basaron en esa tradición, y no en invenciones caprichosas, para recopilar esas enseñanzas”.[6]

Esto es muy distinto de las “tradiciones católico romanas” que son un desarrollo posterior al cristianismo primitivo. No fueron tradiciones “estables” “detalladas” ni “fijas”, que son a las tradiciones que se refiere Pablo en la Escritura en 1 Cor.11:23 asi como 2 Tesalonicenses 2:15, estas tradiciones eran “las enseñanzas de Jesús”, como Blomberg acertadamente muestra, y no eran muchas de las tradiciones católico romanas enseñadas siglos después en nombre de Jesús, el cristianismo primitivo y la Escritura. A pesar de que estos textos bíblicos no suponen la tradición católica romana, el catolicismo romano continua enseñando esa suposición.

La Biblia Latinoamericana(católica) también admite esta interpretación:

“Jesús había condenado la demasiada importancia que los fariseos daban a sus propias tradiciones, hasta tal punto que prevalecían sobre los mandatos de Dios (ver Mc 7,5). Pero el mismo, además de adoctrinar a sus apóstoles con discursos y parábolas, les enseño cierta manera de orar, de actuar y de convivir. Estas eran las tradiciones que los apóstoles guardaban en la iglesia”.[7]

George Ladd hace las siguientes observaciones:

“Los tesalonicenses recibieron (paralabontes) como la Palabra de Dios el mensaje que oyeron de Pablo, reconociendo en sus palabras algo mas que tradición humana-la palabra misma de Dios (1 Ts.2:13). En todos estos pasajes, esta expresión refleja la entrega y la recepción de una tradición oral con un contenido fijo. Esta tradición dio cuerpo al kerigma o evangelion apostólico. Pablo entrego (paredoka) a los corintios el Evangelio que el mismo había recibido(parelabon), que Cristo murió por nuestros pecados, que fue sepultado, que resucito al tercer dia, que se apareció a sus discípulos (1 Co.15:1-5)…..Esta tradición es un conjunto de varias corrientes que incluyen tradiciones de la vida de Jesus y su interpretación teologica (1 Co.15:3s), y también reglas para la vida cristiana practica(1 Co.11:2,2 Ts.3:6). La Tradicion tiene su origen en Jesus mismo (1 Co.11:23) y en los testigos oculares (1 Co.15:1ss,8). Entre las funciones apostolicas primarias están no solo la propagación de la tradición, sino también su preservación de la corrupción con tradiciones humanas (Col.2:8)”.[8]

Cuando se le cuestiona al católico ¿Cuál es la fuente de esa tradición a la que Pablo se refiere? y también ¿dónde están esas otras tradiciones y cartas de Pablo sobre la tradición para poder verificarlas?, no saben que contestar y sus respuestas son evasivas. El apologista católico Karl Keating reconoce este problema cuando escribió: “El mayor problema,sin duda alguna,radica en determinar en que consiste la tradición autentica.”[9]

Atanasio: “Las Escrituras santas y divinamente inspiradas son suficientes en si mismas y por ellas solas para hacer conocer la verdad.”[10]

“Si queréis una nueva cita, si pretendéis afirmar alguna cosa que va más allá de lo que está escrito, porque discutís con nosotros, que estamos resueltos a no escuchar ni decir nada que vaya más allá de lo que está escrito. Estos textos han sido pronunciados y escritos de parte de Dios por medio de hombres que nos hablan de Dios; y nosotros los hemos recibido de estos maestros divinamente inspirados y los transmitimos según tu deseo de saber.”[11]

Cirilo de Jerusalén: “Cuando se trata de los divinos y santos misterios de la Fe, no se debe avanzar nada sin la autoridad de las Escrituras divinas…No debéis tampoco creer las palabras que os digo sin haber visto que las Escrituras divinas demuestran mis enseñanzas. La seguridad de nuestra fe no depende de los artificios del lenguaje, sino del testimonio de las Escrituras divinas”[12]

Cipriano: “Dios mismo atestigua que se nos exige practicar lo que está escrito. Si, pues, encontramos esto prescrito en el Evangelio o contenido en las epístolas o los Hechos de los apostoles, debemos observar esta tradición santa y divina” [13]

Crisóstomo: “Cuando recibimos dinero, no nos fiamos de lo que nos dan, lo que queremos contar nosotros mismos; y cuando se trata de cosas divinas  ,¿no sería una locura creer temerariamente y con la cabeza agachada las opiniones de los otros, nosotros que tenemos una regla con la cual podemos examinarlo todo?, las leyes divinas? Esta es la razón por la que yo os conjuro que, sin detenernos en absoluto a considerar lo que juzgan los demás, consultéis las Escrituras”[14]

“Os ruego y os suplico que, cerrando los oídos a toda otra voz, sigamos como regla el canon de la Santa Escritura”[15]

Agustin: ¿Quién no sabe que la santa Escritura canónica esta guardada dentro de unos limites bien determinados y que se debe poner por encima de todas las cartas que los obispos hayan podido escribir mas tarde? Respecto a la Escritura no puede haber discusión ni duda posible acerca de la verdad o la justicia de lo que se encuentra incontestablemente escrito”[16]

Además Agustin contrasta la autoridad infalible de la Biblia con la autoridad falible del razonamiento humano,de los obispos y de los concilios.[17]

Si hay un punto en el cual coincide la “tradición” de los Padres, es en el reconocimiento de la autoridad suprema de la Santa Escritura.[18]

He aquí lo que escribe Jerónimo, el erudito traductor de la Biblia:

“Lo que se nos transmite en los libros canónicos es la doctrina del Espíritus los concilios establecen una cosa que les contradiga,yo los considero una impiedad(Epistola a los Gálatas).”Si se habla sin la autoridad de las Escrituras, el resultado es una cháchara que no es digna de fe”[19]

“Todo aquello que no tenga para si la autoridad de las Escrituras,puede ser despreciado tan fácilmente como probado”[20]

“No es el error de los padres lo que se debe seguir,sino la autoridad de las Escrituras y la voluntad del Senor que es Dios”[21]

Saquemos de en medio nuestro,  concluye Agustín, todos nuestros papeles y todos nuestros libros, y que solo quede el libro de Dios. Alguien se preguntará porqué. Porque no quiero que se pruebe nada por medio de documentos humanos, sino con los oráculos de Dios.[22]

“Cuando los obispos católicos piensan alguna cosa que es contraria a las Escrituras canónicas de Dios, no debemos pensar como ellos”[23]

“Solo por los libros de las Escrituras-llamados también canónicos- he aprendido a tener el respeto de creer muy firmemente que ninguno de los autores ha cometido ningún error al escribirlos”. [24]

El apologista católico Karl Keating cita a San Agustin quien dijo:

“No creería en el evangelio si la autoridad de la Iglesia Católica no me impulsara a hacerlo”. [25]

Calvino explica acertadamente el verdadero sentido de esas palabras de Agustin:

“Pero por el contexto se entenderá fácilmente cuan fuera de propósito y calumniosamente alegan este lugar a este propósito. San Agustin combatía a los maniqueos, los cuales querían que se diese crédito sin contradicción ninguna a todo cuanto dijesen, porque ellos pretendían decir la verdad, aunque no la mostraban. San Agustin les pregunta que harian si por ventura se encontrasen con un hombre que no diese crédito al Evangelio. Les pregunta que genero de persuasión usarían para atraerlo a su opinión”.  Luego dice:

”En cuanto a mi, no creería en el Evangelio, si no fuese incitado por la autoridad de la Iglesia”. Con lo cual da a entender que el, mientras fue pagano y estuvo sin fe, no pudo ser inducido a creer que el Evangelio es la verdad de Dios por otro medio, sino convencido por la autoridad de la Iglesia. ¿Y es de maravillar el que un hombre, antes de que conozca a Cristo tenga en cuenta y haga caso de lo que los hombres determinan? No afirma, pues, San Agustín en este lugar, que la fe de los fieles se funda en la autoridad de la Iglesia, ni entiende que la certidumbre del Evangelio depende de ella. Y esto lo confirma poco antes de esta manera: ”Cuando hubiere alabado lo que yo creo y me hubiese burlado de lo que tú crees, oh Maniqueo.

¿Qué piensas que debemos juzgar o hacer, sino dejar a aquellos que nos convidan a conocer ciertas cosas ciertas y después nos mandan que creamos lo incierto, y mas bien seguir  a aquellos que nos exhortan a que ante todo creamos lo que no podemos comprender ni entender, para que fortificados por la fe, al fin entendamos lo que creemos, y esto no por medio de los hombres sino porque el mismo Dios confirma y alumbra interiormente nuestras almas?…cada uno puede concluir que nunca este santo doctor fue del parecer que el crédito y la fe que damos a la Escritura había de estar pendiente del arbitro y la voluntad de la iglesia, sino que solo quiso mostrar que aquellos que aun no están iluminados por el Espiritu Santo son inducidos por la reverencia y respeto a la Iglesia a una cierta docilidad para dejar que se les ensene la fe en Jesucristo por el Evangelio, y que de este modo la autoridad de la Iglesia es como una entrada para encaminar a los ignorantes y prepararlos a la fe del Evangelio”[26]

Agustin: “Solamente me someto a la autoridad de los libros canonicos y a nada mas.” [27]

Juan, el último de los apóstoles en dejar el tabernáculo terrestre, siente asimismo la gran necesidad de que la Revelación de Cristo se conserve de manera escrita. A la luz de los tres evangelios sinópticos procura escribir otro evangelio que complete aquellos y asi el pueblo cristiano pueda tener una mas acabada información acerca de su Redentor. Y, luego, es el Señor mismo quien le ordena ponga por escrito las palabras de la ultima revelación del Apocalipsis (Apoc:1:19. No es verdad, pues, como afirman algunos autores católico-romanos, que Cristo nunca ordeno a sus apóstoles que escribieran. Toda la evidencia bíblico-histórica está en contra de tal afirmación.[28]

Ireneo escribió: “Sin embargo, cuando son refutados por las Escrituras, ellos vuelven y acusan a estas mismas escrituras, como si no fueran correctas, ni de autoridad, y afirman que son ambiguas, y que la verdad no se puede extraer de ellas por aquellos que son ignorantes de la tradición. Por eso alegan que la verdad no se entregó por medio de documentos escritos, sino de viva voz (por vía oral).[29]

Esto que Ireneo refutaba en el pasado, ahora es adoptado y repetido por los apologistas católico romanos como medio para defender su “tradición”.

William Webster pone el dedo en la llaga cuando nos dice que:

“La Campaña Católica Romana a Ireneo de apoyo para la doctrina de la tradición es errónea. Jaroslav Pelikan confirma el hecho de que la enseñanza oral de los apóstoles fueron más tarde a la escritura que se convirtió en el estándar para la determinación de la tradición apostólica:

“Lo que los apóstoles habían predicado viva voz (por vía oral), que había “llegado hasta nosotros en las Escrituras como el pilar y fundamento de nuestra fe.” Sin acuerdo sobre el contenido de estas escrituras era con desprecio a aquellos que tenían comunión con Cristo el Señor … Así fue que los términos apostólica, católica, tradicional y ortodoxa se convirtió en términos sinónimos. Los dogmas apostólicos era un término estándar para lo que se creía, enseñó y confesada por la Iglesia Católica Ortodoxa, sobre la base de la Palabra de Dios”.

Los paralelos entre las afirmaciones de la religión católica y las de los gnósticos son claras. Al enseñar a la existencia de una tradición oral apostólica independiente de las Escrituras como un vehículo independiente de la revelación, y la incapacidad para entender la Escritura aparte de esa tradición, la Iglesia Católica Romana ha aceptado una herejía gnóstica repudiado por Ireneo y los padres en general”.[30]

F.F.Bruce confirma que: “Es evidente que lo que estaba escrito por los apostoles en sus cartas y lo que fue entregado por ellos oralmente a sus discípulos y dictada en la tradición de la iglesia debe ser uno y el mismo cuerpo de la enseñanza”[31]

Esta igualdad  entre lo escrito y lo oral en la enseñanza  de los apóstoles es la base de la verdadera “tradición y enseñanza bíblica” y no como propone la iglesia católica romana, la cual sus “tradiciones” no pueden ser encontradas ni corroboradas por las Escrituras. El catolicismo romano al no basarse en el mismo “cuerpo de enseñanza oral-escrito” sostiene muchas doctrinas de la “tradición” que son otra tradición, no la tradición bíblica recibida.

Oscar Cullman nos dice: “La iglesia antigua no solo conservo en el canon la tradición apostólica, transmitida hasta entonces en perfecta consonancia con el acontecimiento central e incluso como parte de este acontecimiento, sino que, además, añadió a este canon la antigua regla de fe como principio de interpretación. De ese modo estableció la distinción decisiva entre tradición antigua, que luego se codifico como Escritura,y la tradición posterior, que empezó a formarse a partir de entonces y que debía ser sometida al control y juicio de la primera…Una norma que no podía tener otro sentido que colocar a la Escritura por encima de cualquier otra tradición que cobrara forma en el futuro”[32]

J.N.D.Kelly puntualiza que: “El punto de su enseñanza (Ireneo) fue de hecho que la Escritura y la Tradición no escrita de la Iglesia son idénticos en su contenido, tanto de ser vehículos de la revelación. Si la tradición se transmitió en el “canon” es una guía mas confiable, esto no se debe a que cuenta con otras verdades que las reveladas en las Escrituras, sino por el tenor de la verdad del mensaje apostólico”[33]

La autoridad de la Escritura proviene de la inspiración de Dios y no de la autoridad de la Iglesia. El Antiguo Testamento fue escrito cientos de años antes de Cristo y fue aceptado por El y la iglesia del primer siglo como las palabras infalibles de Dios. En segundo lugar, el Nuevo Testamento fue escrito entre AD 50-95 (la mayoría de los libros antes del 70), en griego, en el imperio oriental, y no bajo los auspicios de la Iglesia occidental. En todo caso, la iglesia romana recibió el canon de las Escrituras inspiradas en lugar de crearlos.[34]

Pablo declara que los escritos inspirados por Dios son suficientes. Y al contrario de algunos apologistas católicos, limitando esto a solo el Antiguo Testamento no ayudara a la causa católica por dos razones:  en primer lugar, al Nuevo Testamento también se le llama “Escritura”(2 Pedro 3:15-16,1 Tim 5:18,cf.Lucas 10:7), en segundo lugar, es incoherente sostener que el aliento de Dios en los escritos del Antiguo Testamento son suficientes, pero los escritos inspirados del Nuevo Testamento no lo son.[35]

D.A.Carson y Douglas Moo nos dicen sobre el canon lo siguiente: “Puesto que el canon está formado por libros cuya autoridad emana en última instancia, de la generosa y gratuita revelación que Dios hace de si mismo, es mejor hablar de reconocer el canon que de establecerlo”.[36]

El papel de la Iglesia no es el de establecer que libros constituyen la Escritura. Son los propios libros bíblicos los que se abren camino por medio de su autoridad y extensa utilización, y el papel de la Iglesia es el de reconocer que únicamente ciertos libros demandan la adhesión y obediencia de la Iglesia, y no otros; esto lleva a la formación de un canon, una lista cerrada de Escrituras autorizadas”[37]

JND Kelly señaló: “En efecto, todas las instancias de la tradición no escrita que carecen de apoyo en las Escrituras que los primeros teólogos mencionan se encuentra, en la examinacion, para referirse a cuestiones de observancia y la práctica (por ejemplo, la inmersión triple en el bautismo, girando hacia el este para la oración) en lugar de la doctrina como tal, aunque a veces son cuestiones (por ejemplo, el bautismo de infantes, las oraciones por los muertos) en la que la doctrina es implicada)”[38]

En las etapas de transmision mas antiguas, antes de que se iniciara la tarea de ofrecer registros escritos (ver Lucas 1:1-14), la “tradicion” fue transmitida de un modo oral. Como se ha reconocido muchas veces, (Ver especialmente el trabajo de F.F. Bruce,”Scripture in Relation to Tradition and Reason”, en Scripture,Tradition,and Reason: A study in the Criteria of Christian Doctrine, Fs.Richard P.C.Hanson, ed.Richard Bauckman y Benjamin Drewery (Edimburgo:T & T.Clark,1988,35-64). [39]

En el Nuevo Testamento el termino “tradicion”(paradosis) no tiene necesariamente connotaciones negativas. Por ejemplo,en los escritos de Pablo las tradiciones merecen una consideracion peyorativa cuando son meramente humanas o estan completamente divorciadas del Evangelio (Gal.1:14,Col.2.8, sin embargo han de tenerse en alta estima y sostenerse cuando son el Evangelio, transmitido por un mensajero acreditado (1 Cor.11.2; 2 Tes.2.15).[40]

Ireneo escribió: “No hemos llegado al conocimiento de la economía de nuestra salvación si no es por aquellos por medio de los cuales nos ha sido transmitido el Evangelio. Ellos entonces lo predicaron, y luego, por voluntad de Dios nos lo entregaron en las Escrituras, para que fuera columna y fundamento de nuestra fe”. [41]

El apologista católico romano Flaviano Amatulli admite sobre 1 Cor. 11:23 y 1 Cor. 15:3 lo siguiente: “Tradición quiere decir entrega. Se trata del mismo Evangelio que los Apóstoles recibieron de Jesús y que entregaron a otros, y seguirá siendo entregado (predicado) de generación en generación hasta el fin del mundo.”[42]

Posteriormente Amatulli cae en contradicción cuando escribe: “La misma Biblia presenta la tradición como base de la fe del creyente. En ninguna parte se dice que basta la Biblia para salvarse. Como puede verse, la doctrina luterana de Sola Scriptura no es bíblica”.[43]

Pero si la Biblia presenta a la tradición del Evangelio “como la base de fe del creyente” y esa tradicion se trata “del mismo Evangelio que los apóstoles recibieron de Jesús”, como Amatulli anteriormente reconoció, ¿No bastara ese evangelio que enseña la Escritura para salvarse?

El apóstol Pablo en 1 Cor. 15:1-14 escribió: “Además os declaro hermanos, el evangelio que os he predicado, el cual también recibisteis, en el cual también perseveráis, por el cual a si mismo, si retenéis la palabra que os he predicado, sois salvos, sino creisteis en vano. Porque primeramente os he enseñado lo que asi mismo recibí: Que Cristo murió por nuestros pecados, conforme a las Escrituras, y que fue sepultado, y que resucito al tercer dia, conforme a las Escrituras”

Para Pablo si creemos y retenemos la palabra que se nos ha predicado y que se encuentra en las Escrituras “somos salvos”, y Amatulli dice que no basta la Biblia para salvarse, no es la Biblia lo que salva, el libro por si solo, pero si el evangelio que se encuentra en la Biblia es lo que salva, si lo creemos. Pablo no dice que necesitemos algo “extra”, tampoco no dice que el evangelio no sea suficiente. No es una doctrina “luterana” lo que Pablo nos está enseñando aqui, sino es el evangelio de Jesús. Si el evangelio no es suficiente para salvarnos, no hay nada más que pueda hacerlo.

Dios los bendiga.

Edgar Treviño

[1] (Papías, fragmentos en Eusebio, Historia eclesiástica III,39)

[2] .  J.B.Lightfoot, Essays on the Work Entitled Supernatural Religion. Londres:Macmillan,1893,156).

[3] D.A.Carson y Douglas Moo, Una Introduccion al Nuevo Testamento pag. 659 CLIE

[4] Craig Blomberg, 3 Preguntas Clave sobre el Nuevo Testamento págs.. 169-170 Vida Zondervan

[5] Alfonso Ropero, Introduccion a los Padres Apostolicos en Lo Mejor de los Padres Apostolicos pag. 80 CLIE

[6] Ibid. pag.80

[7] La Biblia Latinoamericana pag.396, Ediciones Paulinas y E. Verbo Divino

[8]George Ladd, Teologia del Nuevo Testamento pag. 526-529. CLIE.

[9] Karl Keating, Catholicism and Fundamentalism: The Attack on “Romanism” for “Bible Christians” pag.139 Ignatius Press,1998

[10] Atanasio Orat contra gent.,Coleccion Sources Chretiennes (Paris:Edit..Cerf,1946),p.107 citado en Alfred Kuen Introduccion a la eclesiología: La Iglesia según el plan de Dios pag.43 CLIE

[11] Atanasio, De Incarn. (De la encarnacion del Verbo.Paris: Colección Sources Chretiennes 1946, p. 315  Op. Cit Alfred Kuen pag.44 CLIE

[12] Cirilo de Jerusalen, Migne:Catech.IV,t.XXXIII,pp.453-504 Op.Cit.Alfred Kuen pag.44 CLIE.

William Webster nos dice que: ”Cirilo es un defensor vigoroso del concepto de la sola Scriptura. Es una enseñanza que dictó a los catecúmenos como un artículo de la fe implícita. Cuando uno lee los escritos de los Padres se pone de manifiesto que las declaraciones de Cirilo son representativos de la iglesia como un todo”(William Webster,¿Realmente deje la Santa Iglesia Catolica?)

[13] Cipriano, Migne: Epist.24, Patrol.lat.,t.III,pag. 294 Op.Cit. Alfred Kuen pag. 43 CLIE

[14] Crisostomo, Migne: Homil.13 en 2 Cor.,LXI,pp.490-496 Op.Cit Alfred Kuen pag. 44 CLIE

[15] Crisostomo, Migne: Homil.13 in Genesim,t.LIII, pp.105-108

[16] Agustin, Contra Donatist.,1.2, cap.3 Op.Cit Alfred Kuen pag.45 CLIE

[17]Ibid.pag. 45

[18] Ibid.pag. 45

[19] Ep.ad Titum Op.Cit Alfred Kuen pag. 45 CLIE

[20] In Mt.22.Op.Cit.Alfred Kuen pag. 45 CLIE

[21] In Jr.9:12 Op.Cit.Alfred Kuen pag. 45 CLIE

[22] In Psalm 57 Op.Cit Alfred Kuen pag. 45 CLIE

[23] De unitate Eccl.,c.10 Op.Cit.Alfred Kuen pag. 46 CLIE

[24]Ep.ad Hieronymus,t.II

[25] Karl Keating, Catholicism and Fundamentalism:The Attack on Romanism by Bible Christians pags.125-127 Ignatius Press,1988

[26] Juan Calvino, Institucion de la Religion Cristiana pags.31-32. Obra Completa,Nueva Creacion Buenos Aires-Grand Rapids

[27] De Doctr.Christ.II,12

[28] Jose Grau, Introduccion a la Teologia pags.163-175.CLIE

[29] Ireneo, Contra las Herejías III.2.1

[30] William Webster, Los Padres de la Iglesia y la autoridad y suficiencia de la Escriturahttp://www.christiantruth.com/scriptureandchurchfathers.html

[31] F.F.Bruce “Tradition Old and New Testament” citado por William Webster en “los Padres de la Iglesia y la Autoridad y Suficiencia de la Escritura”, http://www.christiantruth.com/scriptureandchurchfathers.html

[32] Oscar Cullman, Cristo y el Tiempo pags. 211-212. Ediciones Cristiandad

[33] Op.Cit. William Webster en “los Padres de la Iglesia y la Autoridad y Suficiencia de la Escritura”, http://www.christiantruth.com/scriptureandchurchfathers.html

[34] ) H.Wayne House, De Regreso a Roma http://www.equip.org/articles/returning-to-rome

[35] Norman Geisler y Ralph MacKenzie, Una Defensa de la Sola Scripturahttp://www.equip.org/articles/a-defense-of-sola-scriptura/

[36] D.A.Carson y Douglas Moo, Una Introduccion al Nuevo Testamento pag.661 CLIE

[37] Ibid.pag.662

[38] James Swan: http://www.aomin.org/aoblog/index.php?itemid=2628

[39] Op.Cit. D.A.Carson y Douglas Moo, Una Introduccion al Nuevo Testamento pag. 659 CLIE

[40] Ibid. pag.659

[41] Ireneo, Adv.haer III,1,1 en “Lo Mejor de Ireneo de Lyon” pag.18 preparado por Alfonso Ropero CLIE

[42]  Flaviano Amatulli, La Respuesta esta en las Escrituras pag. 34 Apóstoles de la Palabra, México 2014.

[43] Amatulli., Ibid. 35