“¿vives en el olvido de reprender a tu prójimo, cuando lo ves que pasa en  el pecado? Esto se requiere de nosotros por el mandato de Dios, como un deber de amor y caridad que debemos a nuestro prójimo Lev. 19:17. No aborrecerás a tu hermano en tu corazón; razonarás con tu prójimo, para que no participes de su pecado”.  Cuando vemos a nuestro prójimo que pasa en el pecado, tenemos que ir, y hablar con él al respecto.  Tampoco se nos perdonará si pensamos que no tendrá ningún efecto bueno; Ciertamente no podemos decir qué efecto tendrá. Sin lugar a dudas, si los cristianos en general, llevarán a cabo esta tarea que deben hacer impediría la abundancia del pecado y la maldad y librarían muchas almas de los caminos de la muerte.  

Si un hombre pasando en los caminos del pecado, miraría que generalmente es desaprobado por lo demás tendría una tendencia para reformarlo.  Su consideración por su propia reputación podría persuadirlo firmemente a la reforma; por este medio se daría cuenta de que la forma en la que vive le hace odioso a los ojos de los demás. Cuando las personas corren  en el pecado, y nadie le dice nada en testimonio contra él, piensan que sus caminos son aprobados y no son sensibles que son para su desgracia. La aprobación de otros tiene a cegar los ojos de los hombres y a endurecer los corazones en el pecado, cuando si mirarían que otros los desaprueban en sus caminos, tendería a abrir los ojos y convencerlos”   

Jonathan Edwards, las obras de Jonathan Edwards, vol. 2 (Banner of Truth Trust, 1974), 181.

 Siempre he conducido mi vida desde que soy cristiano de esta manera tal vez por eso soy muy odioso a muchos pero es lo que he visto en la Escritura por la última década y media.

 Por tanto, yo os protesto en el día de hoy, que estoy limpio de la sangre de todos; 27porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

Hechos 20:26–27.

¡En la Esperanza del Evangelio!

Mario