¿Mujeres diaconisas en el cristianismo primitivo?

Os recomiendo además nuestra hermana Febe, la cual es diaconisa de la iglesia en Cencrea. Romanos 16:1

C.K. Barret dice: “en el periodo del Nuevo Testamento la línea entre el ayudante a tiempo parcial y el ministro apartado para el servicio de la iglesia no está tan distinguido como lo está hoy y puede ser que la pregunta si Febe era un ministro o una trabajadora valiosa de la Iglesia está correctamente planteada. Para Pablo era más importante que las varias clases de servicio cristiano fueran realizadas y cumplidas antes que se llenaran ciertas posiciones oficiales”.[1]

Barret fue el mentor doctoral de Ben Witherington III, cuya tesis (1981) se dedicó a investigar el rol de las mujeres en las iglesia primitiva.

Este pasaje de Romanos es bien discutido por algunos intérpretes de la carta magna Paulina. Algunos dicen que era un hombre otros una mujer, pero me gusta lo que dice Barrett, Pablo estaba más interesado en que la Iglesia cumpliera con el servicio a los demás y no en llenar ciertas posiciones eclesiásticas. Obviamente cuando hay intereses políticos y económicos llenaremos los vacíos en la iglesia con la gente más dotada con habilidades naturales, con  los que más  diezman y ofrendan, o con los familiares que supuestamente nunca nos van a traicionar.

Esta mañana leía un artículo sobre la liturgia en el día domingo y como se hacía en el segundo siglo, después me salté a otro artículo donde se habla de la involucración de las mujeres en el culto primitivo, y voy encontrando evidencias que por lo menos, las mujeres que servían como diaconisas (un oficio eclesiástico o personas que servían?) era algo normal en los orígenes del cristianismo. Incluso en las constituciones apostólicas se mencionan diaconisas.[2] Yo no sé si usted ha puesto mucha atención al capítulo 16 de Romanos, nadie puede escapar de esos nombres femeninos que se encuentran en el capítulo, parece ser que las mujeres en la Iglesia primitiva jugaron un papel importante en la propagación del Evangelio.

Evodia y Sintique eran personas importantes en la Iglesia de Filipos. Filipenses 2.

Schaff dice: “La oficina de la Diaconisa, que bajo la estricta separación de los sexos en los tiempos antiguos, y especialmente en Grecia, era necesaria para completar el diaconado y que se originó en la era apostólica1, continuó en la iglesia oriental hasta el duodécimo siglo. Estaba frecuentemente ocupada por las viudas de los clérigos o las esposas de los obispos, que se vieron obligados a demitir el estado matrimonial antes de entrar en su oficio sagrado. Sus funciones eran el cuidado de las mujeres pobres, enfermas y encarceladas, ayudando en el bautismo de mujeres adultas, y en las iglesias campesinas de Oriente, tal vez también de Occidente, la preparación de las mujeres para el bautismo por instrucción privada. Anteriormente, desde el precepto apostólico en 1 Tim 5:9. El Concilio general de Calcedonia, sin embargo, en 451, redujo la edad canónica a cuarenta años, y en el quinto canon ordenó: “Ninguna hembra será consagrada  diaconisa antes de tener cuarenta años, y no entonces sin probatoria cuidadosa. Sin embargo, después de haber recibido la consagración, y habiendo pasado algún tiempo en el servicio, se casa, despreciando la gracia de Dios, ella con su marido será anatematizada”.[3]

Aparentemente según Schaff la diaconisa no se podían casar después de haber entrado al oficio sagrado.  En Hermas si mencionan diaconisas, y otros escritos también. Esta es una investigación que todavía está pendiente por muchos que hemos adoptado acríticamente la noción que sólo el hombre puede dirigir la liturgia y el culto cristiano. Nunca he estado de acuerdo con aquellos que quieren restringir a las mujeres a la cocina, en el Nuevo Testamento yo no miro que se prohíba la participación de la mujer en el culto, mi esposa por veces dirige la adoración y Dios la ha usado muy bonito, , a lo que muchos en el día de hoy como Piper y Sproul se oponen. Aparentemente Dios usa las mujeres para propagar sus avivamientos cuando los hombres no se quieren poner los pantalones espirituales y han bajado sus hombros ante el liderazgo dado por Dios. Esto se ha visto en la China y otros lugares donde el Evangelio ha sido propagado por mujeres.

Pablo dice que pueden profetizar, 1 Cor 11, y en el capitulo 14 de la misma carta nunca dice en los versos 26-32 señala que si alguien tiene algo de parte del cielo se lo diga toda la congregación en orden y autocontrol. En los versos 34 y 35 aparentemente Pablo habla de mujeres que estaban perturbando el culto con el descontrol que puede surgir cuando no restringimos nuestras emociones a la autoridad de la palabra y el dominio propio dado por el Espíritu.  Es más éstos dos versículos dicen que no son originalmente paulinos sino que alguien los insertó para establecer 1 Tim 2:11-14. Estos textos son bien discutidos[4].

Bruce Metzger señala:

“Varios testigos, principalmente occidentales, trasponen los versículos 34–35 para que aparezcan después del v. 40 (D F G 88* itd, g Ambrosiaster Sedulio Escoto). Estas modificaciones de los escribas reflejan los intentos por hallar en el contexto un lugar más adecuado para las instrucciones de Pablo acerca de las mujeres. La evidencia del códice Fuldense (siglo VI) es ambigua. El texto latino de 1 Co 14 sigue hasta el final del capítulo, pero al final del v. 33 hay una indicación que lleva al lector a una nota en el margen inferior de la página. Esta nota contiene el texto de los versículos 36 al 40. ¿Será que el escriba, aunque deja los versículos 34–35 en el texto, quiso indicar que estos debían omitirse en la lectura pública?”[5]

Carson por su parte dice que le sorprende la cantidad de trabajo que ponen algunos tratando de conformar a Pablo a nuestra imagen,  acepta que la crítica textual ha encontrado evidencias sustanciales que son originales pero que en algunos manuscritos los versos 34, 35 están colocados después del verso 40.[6]

Como podemos ver el tema es conflictivo y los cristianos se dividen sobre la posición adecuada de la mujer en la Iglesia, lo que sabemos con certeza según lo que podemos ver en el NT, y en la literatura post apostólica que las mujeres si tenían posiciones como diaconisas en la Iglesia.

¿Cómo Pablo va a permitir que la mujer profetice en el capítulo 11 pero le prohíbe a la mujer hablar en el capítulo 14? Aparentemente lo que quiere decir es que las mujeres no perturben el culto sagrado a Dios y que mantengan el orden y control sobre sus emociones.

Los dejo con el testimonio que me encontré sobre una mujer que tenía la posición de diaconisa en la Iglesia donde llegó Juan Crisóstomo. Una mujer con mucho dinero que usó sus bienes para el beneficio de los pobres de su comunidad. Una mujer digna de admiración.

Olimpia nació A. D. 368, de una de las familias más ilustres de la época. Su abuelo, Ablavius, bajo el emperador Constantino, había sido primer ministro, el hombre más poderoso después de su amo en el Imperio Romano. Sus padres murieron cuando era niña, pero tuvo la buena suerte de ser confiada a su educación a una auténtica cristiana llamada Teodosia. Antes de cumplir los diecisiete años de edad, la joven distinguida, hermosa y talentosa, a través de su tutora, estaba casada con Nebridius, prefecto de la capital. El matrimonio duró sólo veinte meses. En 386dc su marido murió, y se supone que los pretendientes para la joven viuda se ofrecieron pronto. El Emperador Teodosio deseaba unirla con uno de sus parientes, y presionaba muy seriamente por el cumplimiento de sus deseos. Pero ella los rechazó firmemente. En el lecho de muerte de su marido, la semilla que su institutriz había implantado en ella, echó raíces; O, para hablar más correctamente, la naturaleza de Olimpia tomó su dirección peculiar, y aspiró hacia lo que es eterno.

 

El Emperador se disgustó y mandó que todos sus bienes fueran puestos bajo la custodia de un guardián hasta que alcanzara la edad de treinta años. Pero la manera en que ella sobrellevó esto fue con alegría,  por el mucho compromiso y muchas tentaciones, movió al apasionado y  bien dispuesto, Teodosio, dos años después, a devolverle sus bienes, Y desde entonces toda su riqueza, que era grande, estaba bajo su control. Pero lo utilizó sólo para otros; había dejado de vivir para sí misma, su espíritu estaba enteramente consagrado al servicio de Dios y de los hombres. Bajo el predecesor de Crisóstomo, ella había entrado al servicio de la iglesia y había aceptado el cargo de diaconisa.[7]

También pudiéramos hablar de Macrina la hermana de los padres Capadocios, Basilio el Grande, y Gregorio de Nissa, una mujer que manifestó dotes teológicos y aparentemente era una doctora de la Iglesia, (teóloga)  aunque se le conoce casi solamente como monja cristiana y como la hermana de los padres Capadocios. Disculpe si no le doy la cita pero lo leí hace años y no me recuerdo donde está. Se le conocía como “La Maestra’ según González.[8]

González narra la historia fascinante de esta mujer se los recomiendo que lea los detalles de esta líder. Lo que omite González y  lo que me recuerdo haber leído hace años es que fue enviada por muchos y apartada en cierta manera por ser mujer.

 

“Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, 2y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios, 3Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes”. Lucas 8:1–3.

 

  1. En el Nuevo Testamento hay evidencia que alguna servían arduamente en la Iglesia. Incluso tal vez tenían la posición oficial de diaconisas.
  2. La literatura post apostólica tiene este testimonio
  3. La Iglesia ortodoxa según Schaff tuvo diaconisas hasta el siglo XII

 

¿Qué cargos cree usted que a la mujer le son permitidos en la Iglesia local de manera que no descuide a su familia?

¡Espero sus opiniones!

¡Bendiciones!

[1] Barrett, C. K. The Epistle to the Romans. Rev. ed. Black’s New Testament Commentary. London: Continuum, 1991.

[2] Alexander Roberts, James Donaldson, and A. Cleveland Coxe, eds., “Constitutions of the Holy Apostles,” in Fathers of the Third and Fourth Centuries: Lactantius, Venantius, Asterius, Victorinus, Dionysius, Apostolic Teaching and Constitutions, Homily, and Liturgies, trans. James Donaldson, vol. 7, The Ante-Nicene Fathers (Buffalo, NY: Christian Literature Company, 1886), 410.

[3] Philip Schaff y David Schley Schaff, Historia de la Iglesia Cristiana, vol. 3 (Nueva York: Charles Scribner’s Sons, 1910), 259-260.

[4] Jerome Murphy O’Conner. A CriticalLife. Paul. p.290.

[5] Bruce M. Metzger, Un Comentario Textual Al Nuevo Testamento Griego, cuarta edición revisada. (Stuttgart; New York: Sociedades Bíblicas Unidas; Deutsche Bibelgesellschaft, 2006), 495.

[6] manifestaciones del espíritu. Carson p,187

[7] Frederic M. Perthes, Vida de Juan Crisóstomo, Basado en las investigaciones de Neander, Böhringer y otros, trans. Alvah Hovey y David B. Ford (Boston, Cleveland, OH, Nueva York: John P. Jewett & Company, Jewett, Proctor y Worthington, Sheldon, Lamport y Blakeman, 1854), 65-66.

[8] Justo L. González, Historia Del Cristianismo: Tomo 1, vol. 1 (Miami, FL: Editorial Unilit, 2003), 195.