Yéndose luego de allí, (Jehú)  se encontró con Jonadab hijo de Recab; y después que lo hubo saludado, le dijo: ¿Es recto tu corazón, como el mío es recto con el tuyo? Y Jonadab dijo: Lo es. Pues que lo es, dame la mano. Y él le dio la mano. Luego lo hizo subir consigo en el carro. 2 Re 10.15.

Por 18 años, desde que soy cristiano, he tratado de acercarme a los hombres mortales, y el ofrecimiento de mi amistad siempre ha sido genuina, digo esto delante de Dios y delante de sus santos ángeles. Pero no he podido enlazar una amistad mucho tiempo ya que muchos se dicen ser amigos, pero como dicen por ahí “los amigos son los que te critican de frente y te alaban en tu ausencia”.  Las personas que te alaban y presentan su amistad en secreto, pero no en público no son amigos.

No recuerdo quién de los líderes cristianos del siglo XIX, de esos grandes avivamientos del pasado, fue el que usó este pasaje de segunda de Reyes y lo aplicó a otro contexto, pero este texto quedó en mi mente hace unos 10 años cuando lo leí porque creo que puedo aplicarlo en el tema de la amistad verdadera y genuina.

He estado en el ministerio pastoral por 11 años y todos aquellos que decían ser mi mano derecha y pronunciaban halagos con sus labios de una manera u otra me han traicionado. Cristo tuvo su Judas, Pablo su Demas, y nosotros tendrémos siempre a alguien. Pero ahora surge la pregunta: ¿Cuándo nosotros ofrecemos nuestra amistad lo hacemos de corazón o simplemente nuestros labios dicen cosas que el corazón no siente?

La vida nos enseña que son muchos los hipócritas y pocos los amigos, por eso tenemos que tener cuidado y sabiduría para escoger a los amigos, aquellos a los cuales puedes ir a llorar y confesar tus pecados, aquellos que agarraran tus problemas y los hacen suyos.

Por eso es que cuando ofrecemos nuestra amistad tenemos que estar dispuestos a hacer lo mismo, pero ¡qué triste es cuando uno que se dice ser tu amigo, te infiere que eres un hipócrita religioso!, que abusa de su autoridad, un pastor que necesita arrepentirse de sus pecados, mientras que con sus labios dice ser amigo, pero con sus hechos enseña su hipocresía. Y todo esto sabiendo cómo has trabajado largas horas en tu trabajo secular, como antes te ha pedido perdón por la calumnia que te habían levantado e incluso él mismo que había acusado pero después toda la evidencia salió a tu favor reconociendo tu carácter, tu credibilidad, e integridad. Y al mismo tiempo, critica todo lo que haces detrás de tus espaldas, mientras lisonjea con los labios, te da la mano, y sigue acusándote implícitamente por textos,  mientras tú sigues metiendo las manos al fuego por él cuando todo mundo lo acusa de sus pecados, por los rumores en pecados de incesto, y aun peores.

La masculinidad y la hombría se ha ido de nuestros medios, o los hombres dan la mano, pero no se sabe si en realidad tienen palabra y sus corazones rectos. Y estoy hablando del contexto cristiano, de líderes y ministros que supuestamente leen la misma Biblia. Me dijo un vaquero de Texas una vez: “lo único que tengo es mi palabra”. Se dice que una vez Mahoma, -el fundador del Islam- para no llegar tarde a una cita que tenía con un hombre, estuvo toda la noche esperándolo -12 horas, para no fallar a su palabra-.

La doble personalidad no le pertenece a los ministros del Señor. Gracias a Dios todavía hay ministros fieles, y amigos del mundo que no son cristianos y son más íntegros en sus negocios, retienen su palabra, y son buenos amigos.  En mi caso, ha sido difícil hallar amigos, por eso he escogido correr solo en cierta manera, prefiero vivir en silencio sin visitar o que me visiten, huyo de tales personas, no me gustan las peleas, la falsa amistad la hipocresía la detesto, este texto me persigue lo aplico y me hace subir la cuesta del autoexamen, y preguntarme; ¿en qué ha fallado?

No tenga muchos amigos, porque entre el grupo habrá muchas personas desleales, toda clase de gente dice el éxodo, escoja unos pocos, amigos leales, personas que estarán ahí cuando lo necesite, amigos que buscan el bien suyo, que están dispuestos a pasar los desiertos juntamente con usted. Sea sabio e inteligente, escoja bien sus amistades sean en el cristianismo o fuera del cristianismo, escoja personas de carácter, comprometidos con el amor sin fingimiento.

Al que denuncia a sus amigos como presa, los ojos de sus hijos desfallecerán. Job 17.5.

La verdadera amistad y amor demanda fidelidad.

“Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando”. Jn 15.14.

Como cristianos no nos conviene el rencor o la amargura, nuestros corazones son frágiles y fáciles para ser contaminados, nosotros los cristianos debemos de perdonar, en esta vida todos hemos sido heridos de una manera u otra, es parte de la vida, sin embargo, debemos de siempre tener cuidado y abrir los ojos con quien construimos una amistad sincera.

Pero tiene que ser sincera porque esta es una demanda del amor, la naturaleza humana lo demanda, de igual forma nuestra naturaleza está contaminada por el pecado y por eso tenemos que examinarnos siempre a ver si somos honestos y nuestros corazones sienten lo que pronuncian nuestros labios para así prestar nuestra amistad a aquellos que vamos a permitir entrar a nuestro círculo más cercano.

Los amigos deben guardar nuestros corazones, y como pastores naturalmente tenemos que cumplir con la tarea de la Iglesia, sin embargo, los testimonios abundan de ministros y feligreses que se abrieron en sus conversaciones más privadas y después se divulgó toda aquella conversación que se había llevado a cabo en privado, o se perdió el respeto, y las calumnias comenzaron.

Escojamos bien las amistades, tengamos amigos, sino está listo para ser amonestado y corregido no tenga, todos nos equivocamos, pero hay una diferencia entre la equivocación y la calumnia, dar la mano y preguntar: “es tu corazón recto como el mío”.

En la revelación sagrada miramos como los amigos de Job fueron amonestados y reprendidos en los últimos capítulos del libro porque en lugar de ayudar a su amigo, y escuchar primero, y hacer las preguntas difíciles de frente, comenzaron a acusar a Job de pecado, hablaron como por 35 capítulos hasta que, de último, Dios los reprendió y les dijo que regresaran a él porque no serían restaurados hasta que Job orara por ellos.

Cuando Dios ofrece su amistad y dice “Abraham mi amigo”, la intensidad se siente y nos viene a la memoria la fidelidad y autenticidad de Dios. Dios es el gran amigo, y nosotros lo tenemos que imitar. Efesios 5:1. ¿Es nuestro corazón recto cuando ofrecemos nuestras vidas a los amigos? ¿En realidad sentimos lo que decimos?
Sí puedo evitar los problemas y las falsas amistades lo haré, y siempre como cristiano estaré dispuesto a perdonar, pero sería una insensatez mía, seguir cerca de aquel cuyo corazón no es recto como el mío respecto a la amistad.

¡La amistad requiere, amor, compromiso y lealtad!

¡Son pocos los amigos!

El amigo de todo el mundo no es un amigo.

Aristóteles (384 AC-322 AC) Filósofo griego.