El Caso del Papa Zosimo y el Pelagianismo

Generalmente los apologistas católico romanos niegan que el papa Zosimo haya defendido a los pelagianos, Pelagio y Celestio inicialmente.

Zosimo escribió en el 417 a los africanos censurándoles por la precipitación con que habían condenado a Celestio y Pelagio. El obispo de Roma critica a los de África por haber dado oídos a rumores ridículos y les recuerda que fue el falso testimonio el que condeno a Cristo. Informa a los prelados africanos de que los hombres que ellos condenaron injustamente: “no han sido nunca separados de nuestro cuerpo y de la verdad católica”. (1)

Estas palabras de Zosimo de que los pelagianos Celestio y Pelagio: “no han sido nunca separados de nuestro cuerpo y de la verdad católica” prueban que Zosimo si defendió a estos dos pelagianos en un inicio.

Zosimo pronuncia su juicio como sucesor de San Pedro cuya sede y la autoridad que de la misma dimana cree ocupar. Invoca la autoridad de la Sede Apostólica a la cual los decretos de los Padres tributaron una reverencia peculiar en honor del Bendito Pedro. Asegura que no ha llegado a estas conclusiones apresuradamente. Su escrito se dirige a África con la “autoridad de la sede apostólica”. No se trató de una mera opinión particular de Zosimo, sino de una sentencia del pontífice romano sobre un punto de fe. (2)

La Iglesia de África, por toda respuesta, reunió un concilio a fines del 417. Se ratifico la condena del pelagianismo y se hizo saber al obispo de Roma que se había equivocado. (3)

Pero no acabo aquí la replica de los africanos. Siguiendo la torpe costumbre de la época, informaron al emperador del mal ejemplo que daba el obispo romano apoyando a Celestio y Pelagio. El 30 de abril, el emperador Honorio promulgo una ley contra los pelagianos, desterrando a Pelagio y Celestio de Roma, caso de que se encontrasen en esta ciudad, y condenando al destierro y a la privación de bienes a todos cuantos fueran hallados convictos de profesar la herejía pelagiana. (4)

Entonces Zosimo se retractó. Condeno a Pelagio y a Celestio en un documento llamado “Tractoria” que envió a todos los obispos para que lo firmaran. Diecinueve obispos italianos se opusieron a las medidas en contra de Celestio y apelaron a un concilio ecuménico. Por lo visto, hasta en Italia, todo el episcopado ignoraba que el papa fuese infalible. (5)

Agustín utilizó de diplomacia en sus posteriores contactos con Zosimo y en vez de manifestar despecho por la primera actitud del obispo romano, le trato diferente buscando suavizar las asperezas de la reciente controversia. (6)

Una vez mas, hemos topado con un papa que descuido la defensa de la verdadera fe ortodoxa y oponiéndose a el otros la sostuvieron. Zosimo, como Liberio, Virgilio y Honorio admitieron como ortodoxas doctrinas que las Iglesias en su mayoría, y los teólogos mas eminentes, luego rechazaron. En todos aquellos años no fue el obispo de Roma, sino el de Hipona, quien enseño a la Iglesia el verdadero camino de la verdad cristiana. (7)

Philip Schaff :

“Los africanos estaban demasiado seguros de su causa, para obtener la sumisión a tan débil juicio, que, por otra parte, era manifiestamente contraria a la de Inocencio. En un concilio en Cartago, en 417 o 418, protestaron, respetuosa pero decididamente, contra la decisión de Zósimo, y le dieron a entender que él se permitía a sí mismo ser engañado en gran medida por las explicaciones indefinidas de Celestio. En un concilio de África general celebrado en Cartago en el 418, a los obispos, más de doscientos en número, definieron su oposición a los errores de Pelagio, en ocho (o nueve) Cánones, que son enteramente conforme a la visión agustiniana. Estas cosas producen un cambio en las opiniones de Zósimo, y alrededor de la mitad del año 418, emitió una carta encíclica a todos los obispos de Oriente y de Occidente, pronunciando el anatema contra Pelagio y Celestino… y declarando su acuerdo con las decisiones del concilio de Cartago en la doctrina de la corrupción de la naturaleza humana, del bautismo y de la gracia”. (8)

El erudito e historiador ortodoxo John Meyendorff escribió:

“Los africanos proclamaron lo que equivale a una denegación formal de ningún privilegio “divino” de Roma. “¿Quién va a creer,” afirmaron, “que nuestro Dios puede inspirar la justicia en las investigaciones de un solo hombre (es decir, el Papa) y se niegan a innumerables obispos reunidos en un concilio?”. (9)

Robert Baker :

“En 416 el obispo Inocencio condenó el movimiento. Después de su muerte, en ese año el obispo Zosimo aprobó públicamente las enseñanzas de Pelagio y Celestio. Hasta el emperador Honorio, en Constantinopla, dirigió un edicto condenando al obispo romano y a los que sostuvieran su herejía. Finalmente, el obispo Zosimo de Roma cambio su posición y aprobó el punto de vista africano, y ordeno a todos los obispos de occidente que cambiaran de doctrina al mismo tiempo”. (10)

Fue la actitud tan decidida de Agustín la que acabo de “quitar la venda de los ojos de Zosimo”, mas esta disculpa que justifica a la persona de Zosimo no puede evitar el dejar mal parada la pretendida “infabilidad” sobre la que, dicho sea de paso, el propio Zosimo en el siglo V nada podía saber todavía. (11)

Es precisamente por esto que los apologistas católico romanos niegan esta equivocación del papa Zosimo, para poder sostener la “infabilidad papal” pero los hechos históricos que poseemos reafirman tanto el error de Zosimo así como niegan la infabilidad papal.

El autor católico Bernardino Llorca en su “Historia de la Iglesia Católica” I, pp. 548, 549 escribió:

“El papa Zosimo creyó por un momento en la inocencia del taimado hereje, y así, dirigió al punto una carta a los obispos africanos notando su precipitación en la solución dada al asunto…En ella se admira el papa de que un hombre tan benemérito (Pelagio) haya sido calumniado…Durante estos años compuso Agustín otras obras sobre estas materias…Una actitud tan decidida acabo por convencer al papa de que por lo menos, se debía proceder con gran circunspección…Todo esto acabo de quitar la venda de los ojos del papa Zosimo”. (12)

En su libro “Pontífices: De las Persecuciones a Benedicto XVI” Cesar Vidal escribió sobre Zosimo;

“En el 417, reintegro a la comunión eclesial a Celestio y a Pelagio, y comunicó su decisión a los obispos africanos en dos cartas. La reacción contraria y vivísima de los africanos le llevo a volverse atrás en su decisión. El Sínodo de Cartago y la actitud antipelagiana del emperador le llevaron a publicar la carta Tractoria, en la que se condenaba a Pelagio y a Celestio, pero que causo la división de la misma Iglesia romana. Contra la tradición africana, acepto la apelación de Apiaro de Sicca, y el primado africano se limito a indicar que estudiaría la causa en otro sínodo.” (13)

El erudito del catolicismo e historiador protestante el Dr. George Salmon escribió sobre Zosimo lo siguiente:

“Celestio, el aliado principal de Pelagio, se presento en Roma, y fue cuidadosamente examinado por el Papa. Es posible que hubiera algo en la primera educación de Zosimo que le dispusiera favorablemente hacia el acusado, pues su nombre griego sugiere que puede haber sido de origen Oriental; y los Padres de la Iglesia Oriental siempre han acentuado el libre albedrio del hombre, más pronunciadamente de lo que Agustín enseño al Occidente que lo hiciera. Zosimo arribó a la conclusión que Celestio y Pelagio habían sido injustamente acusados; y escribió a los Obispos Africanos dos cartas expresando esta opinión, la primera carta después de su entrevista con Celestio, la segunda después de recibir la carta de Pelagio. Censura fuertemente a los dos Obispos, Heros y Lázaro, quienes habían desempeñado el papel de acusadores, describiéndolos como turbadores dañosos, cuya propia elección al episcopado había sido anulada, y a quienes él había excomulgado. Sermonea a los obispos africanos sobre el deber de no ser precipitados en creer lo malo de sus vecinos. Solo desea que pudieran haber estado presentes para escuchar las profesiones de Celestio y Pelagio. Los que estuvieron allí, fueron movidos casi hasta las lagrimas, que hombres de tan perfecta ortodoxia (“absolutae fidei”) hubiesen sido tan injustamente difamados. No obstante los obispos africanos se mantuvieron firmes, y en pleno Concilio votaron cánones condenando otra vez los errores Pelagianos. Y no se apoyaron solamente sobre armas espirituales; pues se obtuvo la intervención del poder civil, sometiendo a Pelagio y a sus adherentes a penalidades severas, incluyendo el destierro. Entonces el Papa cedió. La teoría católica romana aceptada, es que Zosimo fue un hombre ortodoxo quien, aunque creyó que había investigado plenamente la cuestión, permitía que su sencillez fuera engañada por la astucia de los dos herejes, hasta que los obispos africanos de clara visión le encaminaron. Suponiendo que aceptemos este aspecto de la cuestión, tenemos siempre que preguntar: ¿quién, en ese caso, lleno el oficio de guía para la Iglesia? ¿Fue el Papa quien enseño a los obispos Africanos, o fueron ellos quienes le enseñaron a él?”. (14)

De hecho, la Patrología Católica Romana Tomo III de Quasten también esta de acuerdo, Quasten escribió sobre Zosimo:

“Sus continuos fracasos se suelen achacar a su carácter impulsivo y precipitado o a su escasa familiaridad con la situación occidental…Frente a la controversia pelagiana, la actitud de Zosimo fue, en cambio, ambigua. En el otoño del 417, y a instancias de Celestio, a la sazón en Roma, y de Pelagio, que le había enviado su libellus fidei, reintegro a ambos en la comunión eclesiástica, y comunicó su decisión en dos cartas (Ep. 2 y 3) a los obispos africanos, a los que asimismo pedía la revisión del proceso celebrado contra ambos. Ante la reacción unánime y enérgica del episcopado africano, Zosimo, en la carta Quamvis patrum, de marzo del 418 (Ep. 12), retiro, aunque de modo velado, su desicion. Tras la intervención de la corte imperial y el nuevo sínodo africano de Cartago, Zosimo promulgo la carta Tractoria con la condenación de Pelagio y Celestio. Dieciocho obispos italianos se negaron a firmarla y la misma comunidad de Roma quedo dividida”. (15)

DIOS LOS BENDIGA
Edgar Treviño

(1) Ep. 3 y 4 Mansi IV, 350 y ss., 353 y ss citado en José Grau, Catolicismo Romano, Orígenes y Desarrollo Tomo 1 pág. 172. Ediciones Evangélicas Europeas

(2) Grau, Ibid. pág. 172

(3) Grau., Ibid. pág. 172

(4) Grau, Ibid. pág. 172. Esta en lo cierto Duchesne: “Fue una medida demasiado dura. El episcopado africano pudo haber obrado con menos precipitación, permitiendo que los argumentos de orden religioso obraran en el papa Zosimo, en vez de mandarle la gendarmería” (Early History, vol. III, p.167) Grau, Ibid. pág. 172

(5) Grau, Ibid. pags. 172-173

(6) Agustín. Contra duas Epp. Palagianorum II, 3:5 citado en J. Grau, Ibid. pag. 173.

(7) Grau, Ibid. pags. 173-174

(8) Philip Schaff, Historia de la Iglesia Cristiana (Grand Rapids: Eerdmans, 1910), Volumen Tres, p 798-799.). citado en William Webster http://www.christiantruth.com/articles/ray5augustine.html

(9) John Meyendorff, Unidad Imperial y División cristiana (Crestwood :. St. Vladimir, 1989), p 65) citado en Webster, Ibid. http://www.christiantruth.com/articles/ray5augustine.html

(10) Robert Baker, Compendio de la Historia Cristiana págs. 77-78 Casa Bautista de Publicaciones

(11) Grau, Ibid. pág. 174

(12) Grau, Ibid. págs. 173-174

(13) Cesar Vidal, Pontífices: De las Persecuciones a Benedicto XVI pag. 51 Ediciones Península

(14) George Salmon, La Infabilidad de la Iglesia págs. 453-454 CLIE

(15) Johannes Quasten, Patrologia III la edad de oro de la literatura patrística latina, Obra Dirigida por Angelo Di Berardino, pag. 714 B.A.C.