Análisis del culto a la Santa Muerte.

 

EDGAR TREVIÑO·SATURDAY, JANUARY 28, 2017

 

Análisis del culto de la Santa Muerte.

 

Cada vez son más personas las que se cautivan en seguir el culto de la “Santa Muerte”, no solo en México, sino también en Estados Unidos e incluso en Europa. Este culto es uno de los más “eclécticos”, porque sus rituales no se enfocan solamente a un solo propósito que la santa muerte puede cumplir, según sus seguidores, sino que puede ser usado para diversos propósitos, dependiendo lo que el creyente desee y le pida en sus rezos a la santa muerte. Y hay para todas las cosas. La creencia de los que dan culto a la Santa Muerte, reúne muchos sentimientos en ellos, como pensar que esta “cadavérica deidad” puede ayudarlos en sus necesidades, problemas personales, control del destino, prosperidad económica, sanidad en sus enfermedades, protección contra los enemigos, así como también incluso pedirle venganza y castigos contra quienes les han hecho daño. Sus devotos manifiestan que la Santa Muerte puede incluso “cambiar vidas para bien”, ya sea drogadictos, alcohólicos etc. Por otro lado hay mucha superstición e idolatría por parte de los creyentes de la Santa Muerte en su culto.

Es impactante ver la imagen de la Santa Muerte y todos los rituales que giran alrededor de su culto, para los que no comparten esta fe en ella es motivo de horror, pero para los que han depositado su fe en la Santa Muerte, puede ser una experiencia muy especial, atrayente, estimulante, y que los hace sentir muy protegidos de toda aquella adversidad que se presente en la vida diaria de cada uno de ellos, la apariencia esquelética de la niña blanca no espanta a aquellos que se encomiendan a ella, le hacen oraciones y le dan ofrendas de todo tipo. Las promesas que se le hacen a cambio de favores son el pan de cada día también, algunos devotos niegan que la Santa Muerte se cobre con la vida de aquellos que no cumplen sus promesas, otros han manifestado que si puede quitar la vida si no se le cumplen sus promesas.

 

No es un culto practicado únicamente por la delincuencia (aunque tenga su origen moderno ahí) sino también por diferentes tipos de personas y trasfondos, tanto de bajos recursos como de una alta posición económica, la mayoría de los seguidores de la Santa Muerte se dicen “católicos”, existen también otros adeptos que no tienen ninguna religión y su única creencia es este culto a la niña blanca. La iglesia católica romana se opone a este culto, muchas personas piensan que pueden ser católicos y al mismo tiempo practicar este culto de la santa muerte. (1)

En un libro de apologética católica romana contra la Santa Muerte y otras supersticiones, el P. Jorge Luis Zarazúa Campa admite y muestra lo siguiente:

“Tanto se ha extendido su culto que muchos católicos la consideran un santo más de la Iglesia Católica, tal vez porque sus promotores se encargan de difundirla con métodos similares a la forma en que se promueven las devociones católicas (rosarios, procesiones, “misas”, etc), precisamente para atraer y atrapar a los católicos más desprevenidos y desorientados……Se puede considerar a la Santísima Muerte como una mutación más del amplio y polimórfico panteón de figuras poderosas del catolicismo, de su santoral, sistema de creencias y rituales, y entrever su importancia como un ejercicio más de su flexibilidad ante los nuevos tiempos, las nuevas realidades vivenciales de sus fieles. Se puede hablar de un culto “caníbal” o fagocitador, que devora y asimila a otros santos y figuras de poder místico/espiritual, así como a otros referentes étnicos y nacionales del catolicismo “Virgen de la Covadonga”, “Virgen de la Caridad del Cobre”, “Santo Ángel de la Guarda”. (2)

 

Este sincretismo lleva a los creyentes de la Santa Muerte a adoptar doctrinas y rituales similares a los del catolicismo romano, es por eso que muchos que se consideran “católicos” se sienten más cómodos en rendirle culto también a la niña blanca, ellos integran el culto a la Santa Muerte con el culto de “santos y vírgenes” que también es muy amplio en el catolicismo latinoamericano. No hay problema para el creyente de la Santa Muerte en creer ambos cultos, si la petición no la concede determinado “santo” o “virgen”, ahí está la Santa Muerte  que es muy cumplidora, según los testimonios de los creyentes, y en muchos de los casos la Santa Muerte ya tiene el lugar principal en cuestión de peticiones, fe y resultados, muy por encima de los santos y vírgenes.

 

El culto a la Santa Muerte está sobrepasando en devoción, venta de imágenes, y confianza, en muchas maneras, tanto a los “santos” católico romanos, como a la Virgen de Guadalupe y otras, ya los devotos de la Santa Muerte hablan también de “apariciones” de la niña blanca, en donde ella les pide edificarle altares. Las cadenas de oro de la Santa Muerte en el pecho de los creyentes o de otros tipos de material, también son muy comunes en sus seguidores. Muchos devotos manifiestan que el culto a la Santa Muerte es tan legítimo como lo es la Iglesia Católica Romana. A cualquiera que presenta objeciones y critica al culto a la Santa Muerte, sus devotos son rápidos en señalar a esa persona diciéndole:

* Lastima que no la conozcas a la flaquita.

* Si no crees en ella, rétala a ver cómo te va.

* Eres ignorante.

* Cuando tú te mueras te vas a ir con la Señora (es decir la Santísima Muerte).

* El mismo Jesucristo cuando se murió, se fue con la Señora.

El creyente de la Santa Muerte en estos 5 argumentos principales y populares que generalmente presenta en defensa de su culto, parte de falsas presuposiciones. El primer argumento es un error, conocemos como se origina y como está establecido el culto a la Santa Muerte, también sabemos que ellos han deificado el fin de la existencia terrenal de una persona. La muerte no es un ser, es el término de la vida terrenal de una persona, simplemente, aunque también es asociada con Satanás (Hebreos 2:14).

 

El segundo argumento parte de una percepción de deificación inexistente, que le otorga poderes omnipotentes y de autoridad a la muerte, es una manera preconcebida de amedrentar a aquellos que niegan la validez del culto a la Santa Muerte y difieren de ellos. El tercer argumento nuevamente es al contrario, son los creyentes de la Santa Muerte los que ignoran el fundamento de su creencia, incluso muchos han dicho que no les interesa investigar cómo se origina su culto, ¿miedo a la verdad? ellos creen que todo lo referente a la Santa Muerte es verdad y no quieren saber nada más, no les interesa.

 

El cuarto argumento es una petición de principio, hay errores en los postulados anteriores, y en este punto en donde se pretende probar que el culto a la Santa Muerte es representado por una “Señora divina” y que nos iremos con ella el día que muramos (negando la vida eterna en Cristo) cuando los puntos anteriores no pueden ser probados. Se apoya la premisa con la conclusión, no hay pruebas, es un argumento circular. El quinto argumento es una falacia non sequitur (no se sigue). No se puede deducir y concluir de las premisas anteriores en favor de la Santa Muerte, que Jesucristo se fue “con la Señora”, porque no hay ninguna “Señora” que se lo haya llevado, Jesús fue recibido en el cielo y se sentó a la diestra de Dios (véase Marcos 16:19, Hechos 1:11 ), la Santa Muerte no ocupa ningún lugar en la Trinidad divina. Jesús dijo en la cruz: “Padre, en tus manos encomiendo, mi espíritu” (Lucas 23:46). Jesús no dijo: “Señora Santa Muerte en tus manos encomiendo mi espíritu”.

 

¿Apariciones de la Santa Muerte?

 

Santiago Velázquez era velador en un parque se le apareció a la medianoche la Santa Muerte y le pidió que le erigiera un altar. Unos cuantos días después Santiago empezó a construírselo en el kilómetro catorce de la Ribereña, justo a un lado de un altar a la virgen del Murillo. Hoy el altar se convirtió en un pequeño santuario donde existen decenas de nichos con la imagen de la figura, y a donde vienen todo el día creyentes. (3).

 

Resulta similar la petición de la “aparición” de la Santa Muerte a Santiago de que le “erigieran un altar”, con el mensaje de la aparición de la Virgen de Guadalupe a Juan Diego de “erigirle un templo”. ¿Invento Santiago esta historia de la aparición de la Santa Muerte y su petición, como paralelo a la aparición guadalupana para darle credibilidad al culto de la niña blanca? es posible, y en caso de que Santiago no hubiera inventado este relato, también es posible que se pudiera tratar de un espíritu engañador (1 Timoteo 4:1). Muchos creyentes, que le tienen fe a la santa muerte como Angélica López, dicen que es más eficaz que los “santos” católico romanos y la “Virgen” de Guadalupe”:

“Le pedí algo a la Santa Muerte y me lo concedió. Ahora vengo cada viernes a dejarle una veladora…Yo le había pedido el mismo favor a san judas Tadeo y a la virgen de Guadalupe, pero no me ayudaron. Una amiga me dijo que se lo requiriera a la Santa Muerte, y si me ayudo.” (4)

La vela que dejo Angélica en la capilla es negra. Según los creyentes de la Santa Muerte, cada color de las velas tiene un significado distinto. La blanca es para la salud, la amarilla para el dinero y así. En el caso de la negra, esta es la que ayuda para “las cosas difíciles”. La negra es la vela más solicitada. (5)

 

El periodista mexicano Diego Enrique Osorno nos relata lo que observo en esos “santuarios de la santa muerte”:

 

“No todos los nichos que hay aquí son de Santiago, sino de diversas personas que llegan y los instalan. Uno de ellos es propiedad de un curandero húngaro que vive en Matamoros y otro “es de una señora de Ciudad Miguel Alemán, que construyo el altar más grande y que siempre le deja Buchanan’s y buenas cosas a la santa”. La presencia de dos forasteros (viajo acompañado por el foto-periodista Víctor Hugo Valdivia) no perturba a las personas que están en el pequeño santuario. “Los que vienen con mal contra ella, mal se llevan”, explica confiada una de las mujeres que cuidan de vez en cuando los altares que hay aquí. Lo dice sin que sus palabras suenen a amenaza. Luego platica que hace tiempo vino una mujer borracha durante la madrugada y comenzó a gritarle insultos a la Santa Muerte. “Y lo que paso fue que a la siguiente semana apareció muerta”. (6)

 

Son muchos los testimonios que se cuentan por parte de los adeptos de la Santa Muerte con respecto a aquellos que se “burlan o insultan” a su niña blanca y posteriormente se mueren por hacer eso. Y también de su “poder milagroso”, la confianza total en la Santa Muerte por parte de los creen en su culto se nota, son fervorosos, dedicados, y puntuales a los requerimientos rituales y devocionales que se demanda en este culto. Muchos devotos han declarado que la fe de ellos primero es en Dios y después en la Santa Muerte, a lo que habría que agregar que Dios no dijo que se le tuviera fe y se le rindiera culto a la Muerte, sino solo a Él (Mateo 4:10). Si no se conoce la Palabra de Dios ¿Cómo podremos afirmar lo que Dios dijo, o no dijo, aprueba o no aprueba?. La mayoría de los devotos de la Santa Muerte no conocen la Escritura, otros la conocen poco, y muchos otros la rechazan. Hay oraciones que son directamente a la Santa Muerte, otras en donde se pide a Dios que ella sea su “abogada”, blasfemando y contradiciendo 1 Juan 2:1 que dice:

 

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo”.

En su novela La Santa Muerte, el escritor Homero Aridjis dice que alrededor del culto a la figura se dan dos fenómenos: “El de la gente que pide favores o milagros para tener trabajo, salud o comida, y el de los hombres del poder económico, político o criminal, quienes curiosamente le solicitan venganzas o muertes” (7). Hay mucho whisky, tequila, ron y tabaco como ofrenda. Eso le gusta a la Santísima, dicen. De vez en cuando, sobre todo por las noches, algún creyente llega con un conjunto norteño cantando el corrido de la Santa Muerte que hizo famoso por acá a Beto Quintanilla. (8). También hay imágenes de la Santa Muerte forradas de billetes de 100 dólares, o pesos, en otras imágenes se puede encontrar de la misma manera “ofrendas” de chocolate, marihuana, cerveza, dulces, y comida.

 

¿La Santa Muerte nació como una mujer?

 

Uno de los testimonios legendarios sobre el origen del culto a la Santa Muerte se remonta según sus creyentes al siglo XVI, en donde de acuerdo a sus palabras, la Santa Muerte nació como una mujer blanca en el estado de Michoacán, posteriormente debido a lo que se decía de ella, la inquisición la apreso y la condeno por “bruja”. Andrew Chesnut, profesor de estudios religiosos y especialista del culto a la Santa Muerte, en entrevista a uno de los más destacados líderes del culto a la niña blanca en Morelia, Michoacán, llamado Vicente Pérez Ramos, nos da los detalles de lo que este líder le contó:

 

“Sus verdugos no pudieron atarla bien a la estaca en la que la quemarían viva, y eso le permitió doblar el brazo izquierdo hacia arriba- posición en que a menudo aparece actualmente en las estatuillas-. Mientras las llamas de la Inquisición reducían a cenizas a otros acusados de practicar brujería y hechicería, la multitud gritaba asombrada al notar que el esqueleto de la bella joven había permanecido intacto. Entonces fray Juan Pablo grito a la multitud: <<No tengan miedo, no hay nada que temer. Por el contrario, den gracias a Dios de que les haya permitido contemplar a nuestra Santísima Muerte>>. Así, de acuerdo con don Vicente, el clérigo franciscano fue quien dio nombre a la Santa Muerte. El carismático líder del culto termino su relato asegurando que el esqueleto de la santa yacía en un ataúd escondido en alguna parte de la población de Santa Ana Chapitiro.” (9)

Se crea mitología alrededor del culto a la Santa Muerte para impresionar a los no creyentes y fortalecer la fe de los que ya creen, “mesiánica” esta historia de la Santa Muerte, se encarna, es asesinada, muestra su poder sobrenatural, sus verdugos terminan creyendo en ella, se le da gracias a Dios por haber podido contemplarla, su cuerpo es escondido y no vuelve a saberse nada de él, esto deja a los oyentes de este testimonio con la impresión de que la Santa Muerte es “toda poderosa”.

 

En un libro descriptivo y apologético sobre la Santa Muerte con prólogo de David Romo Guillen leemos lo siguiente:

 

“El inicio del culto a la Santa Muerte en México se establece hace unos 500 años, con la llegada de los españoles, si bien no tanto debido a la tradición católica del Día de Todos los Santos, sino por la influencia de la imagen de la muerte traída por el clero que acompañaba a los conquistadores…. Los primeros misioneros franciscanos que llegaron con el fin de evangelizar a los habitantes de la Nueva España trajeron la devoción a San Pascual Bailón, así como una representación de un santo muy especial, ya que lo mostraba muerto, representación que pasearon por la actual Guatemala y Chiapas, en concreto Tuxtla Gutiérrez. Entonces los indígenas comenzaron a elaborar imágenes de San Pascual Bailón muerto y lo llamaron el “Santo Muerto”. Después le agregaron la guadaña y la balanza y se le empezó a conocer como la “Santa Muerte”…… cuyo Santuario Nacional en la colonia Morelos funciona desde el año 2000” expresa el padre Romo, el culto moderno a la Santa Muerte, el culto abierto fuera de los domicilios particulares, el culto institucionalizado, se inició en los años noventa y fue aglutinado por la Iglesia Santa”. (10)

 

El apologista católico romano el P. Jorge Luis Zarazúa Campa nos muestra lo siguiente:

 

“Hay algunos investigadores que aseguran que el origen del culto a la Santa Muerte se debe a una desviación de una devoción católica con el mismo nombre, promovida en la Nueva España durante la implantación del Evangelio y cuyos orígenes se remontan a Europa…..De hecho, hay una serie de imágenes realizadas en Roma a lo largo de los siglos XVII y XVIII con el tema Memento mori, frase latina que significa: “Recuerda que morirás” y que se caracterizó por la representación de la muerte simbolizando así la brevedad de la vida y la seguridad de la muerte…Encontramos estas representaciones en la Basílica de San Pedro, en Santa María de la Victoria, en Santa María del Popolo, en la Iglesia de Jesús y María (Chielsa di Gesu e Maria), en Santa María in Monterone, en San Pietro in Vincoli, etc…..Parece que en todas estas imágenes se trata más bien de representar a los esqueletos de los muertos, más que buscar una representación de la muerte”. (11)

 

Por precios entre 100 euros (seis euros) y 500 pesos (30 euros), uno se lleva a casa la imagen. Después hay que hacerle el fondo del armario. Casi como los vestidos de princesa de las muñecas. Como los que hace desde 100 pesos Claudia, devota en casa; trabajadora y pagadora de “manda” en tepito. “Hace ocho años, me hizo un milagro muy grande, me curo un hijo al que los médicos ya no daban esperanzas” cuenta. Después están las velas de colores, que hay que prenderle en casa y en la calle. Con un color para cada tipo de “milagro”. Como los de la imagen, el rojo para el amor, negro para ahuyentar la “mala vibra”, azul para el trabajo, blanco para la salud, amarillo para el dinero y los siete colores para los casos difíciles, ilustra Leticia Beltrán, vendedora a secas. “Si, hacemos negocio con esto, ¿y? También el Vaticano y cualquier iglesia vende sus rosarios y sus estampitas y nadie dice nada”. (12)

 

La mayoría de los seguidores de la Santa Muerte ven su devoción al santo esquelético como una complementación de su fe católica o hasta parte de esta. A diferencia de los santos oficiales, los cuales han sido canonizados por la Iglesia Católica, los santos populares son espíritus de la muerte considerados santos por su trabajo de poder milagroso. En México y América Latina en general, los santos populares disfrutan de una devoción extensa y son a menudo más populares que los santos oficiales. En donde la flaquita se diferencia de los otros santos populares es que para la mayoría de sus devotos ella es la personificación misma de la muerte y no de un ser humano muerto. (13).

 

La mayoría de sus devotos la perciben como un santo de categoría superior a los otros santos, mártires y hasta la Virgen María en la jerarquía celestial (14). La Santísima Muerte es ya un movimiento religioso por el número de fieles que aglutina en América Latina, cerca de 12 millones, principalmente en México y Estados Unidos, devoción que ha ido creciendo en Centro América. En Estados Unidos atrae a los blancos y a los afroamericanos, ello podría deberse a la naturaleza universal de la muerte. El culto clandestino se ha hecho popular, a diferencia de los santos católicos, quienes son venerados un día por año, la niña blanca se venera cada mes, el altar más famoso se encuentra en Tepito. (15)

Y es que, pese al rechazo de la Iglesia Católica, los mexicanos golpeados por varios años de una sangrienta guerra contra el narco y enormes desigualdades sociales, han encontrado en la imagen de la Santa Muerte una fuente de consuelo y esperanza. Según rescata CNN en español, hasta hace no muchos años, la Santa Muerte era venerada por narcotraficantes católicos, sin embargo, en la actualidad es venerada por todo tipo de personas, sin importar su profesión y clase social. Aunque los historiadores estiman que el culto a la escalofriante imagen data de finales del siglo XVIII, cuando los indígenas adoptaron imágenes españolas de la Parca como la Santa Muerte, su veneración se mantuvo en clandestinidad durante varios siglos. Fue hasta el año 2001, cuando se expuso una imagen de la Santa Muerte en el peligroso barrio de Tepito, en la ciudad de México, cuando sus devotos se multiplicaron exponencialmente, la mayoría de ellos católicos. (16).

 

Las iglesias cristianas evangélicas también se oponen al culto a la Santa Muerte.

Otras de las famosas frases que expresan muy a menudo los creyentes de la Santa Muerte son las siguientes:

 

“No porque nosotros seamos devotos de la Santa Muerte dejamos de creer en Dios. Yo también tengo altares para san Judas Tadeo y para la Virgencita. Aquí se les festeja también a ellos…ella es un ángel, yo siempre lo he dicho. Dios nos guía y ella nos cuida.” (17)

 

Respuesta:

 

El problema para los que creen de esta forma, es de que ningún pasaje bíblico nos dice que la “Santa Muerte” sea un “ángel que nos cuide”, ni el Antiguo Testamento, tampoco Jesús ni los apóstoles enseñaron que esto fuera así. Eso es solo lo que los devotos de la Santa Muerte se imaginan e infieren al respecto de lo que ellos han “deificado”. ¿Pero cómo puede el creyente de la Santa Muerte confiar de esa manera en ella sin tener ningún tipo y ni pizca de evidencia bíblica que esto deba ser así? La respuesta radica en la predisposición y sugestión a creer en ella que ya tiene el creyente de la niña blanca y lo que otros seguidores le han dicho que promete en sus “milagros”. No importándoles lo que la Biblia diga al respecto. Tampoco la Escritura enseña que se le deban hacer “altares” ni a “San Judas Tadeo” “La Virgen” o la “Santa Muerte”.

 

Los primeros cristianos no tenían altares, lo cual obedece a una evolución posterior, para celebrar la Santa Cena, sino una mesa de madera, la misma que servía para el banquete fraternal. Todavía no había objetos que tuvieran carácter litúrgico. (18). Parece incluso lícito afirmar que, en estos primeros tiempos, a los cristianos les repugna la idea del altar. (19)

 

Cristo pone fin al altar, pasando del signo a la realidad. En el nuevo templo, que es su cuerpo (Jn. 2:21), ya no hay más altar que El mismo (He. 13:10). Cristo es a la vez sacerdote, víctima y altar. El altar celestial del que habla Apocalipsis y ante el cual esperan los mártires (Ap. 6:9), es un símbolo que designa a Cristo y completa el simbolismo del Cordero. Es el único altar del solo sacrificio cuyo perfume es agradable a Dios. (20)

 

Este rechazo de un elemento religioso tan importante como el altar no carece de sentido en el ambiente cultural-religioso en que debieron desenvolverse, pues tanto en el culto judaico como en el pagano el altar es elemento necesario que hace grata a la divinidad la ofrenda, por estar ella consagrada. En cambio, la victima cristiana es santa en sí sola al estar constituida por el mismo Cristo, y no necesita que un elemento exterior a ella misma le haga propicia. (21)

 

Adoración compartida para la Santa Muerte y la Virgen de Guadalupe.

Para Enriqueta Vargas llamada cariñosamente por los seguidores de la Santa Muerte como “Doña Queta”, quien es conocida también como “La Madrina del culto de la Santa Muerte”, la adoración de la Santa Muerte no excluye que se adore de igual manera también a la “Virgen de Guadalupe”, esto lo vemos en el siguiente caso:

“Félix Lugo de 74 años, cree que la Santa Muerte provoco que cayera en su regadera en 2013, causándole lesiones en la pierna, en castigo por haber deseado que un vecino suyo no fuera capaz de construir un altar en su honor. “Estoy aquí para pedir perdón. Siento como si la hubiera ofendido”, confiesa Lugo, devoto también de la santa patrona del país, la Virgen de Guadalupe. Lugo quería saber si puede adorar ambas imágenes. “Claro que puede”, le responde Vargas” . (22)

El sincretismo de la Santa Muerte, el “santo” de los narcos Jesús Malverde, y las imágenes tradicionales del catolicismo romano.

En la región del norte del país el culto a la Santa Muerte está acompañando con la veneración a Jesús Malverde, el “Santo de los Narcos”, cuyas imágenes aparecen continuamente en los domicilios que catean las autoridades cuando detiene a grupos por tráfico de drogas. En los mercados populares de México, donde se pueden comprar yerbas, veladoras y artículos religiosos para combatir “el mal de ojo” y todo tipo de “brujerías”, la Santísima Muerte aparece junto con las imágenes tradicionales del catolicismo. Se pueden encontrar oraciones y rezos para pedirle favores, fundiéndose en su sincretismo religioso con el catolicismo. Todo lo anterior provoco que la iglesia católica de México saliera a condenar el culto a la Santísima Muerte. (23)

 

Rastros antiguos sobre culto a la Muerte.

 

El culto a la Muerte existe en México desde hace más de tres mil años, los antiguos pobladores de lo que hoy es la república mexicana concebían a la muerte como algo necesario y que le ocurre a todos los seres en la naturaleza. Tenían por seguro que los ciclos de la naturaleza como la noche y el día, la época de secas y lluvias eran el equivalente a la vida y la muerte. Comenzaron a representar a la vida y a la muerte en figuras humanas descarnadas por la mitad. Estas imágenes simbolizaron la dualidad entre lo vivo y lo muerto, lo que llevamos dentro y fuera, la luna y el sol. (24)

 

Podemos decir que es entonces cuando comienza un culto a la muerte que se extiende por todos rincones del México antiguo y son devotos muchísimas culturas como los mayas, zapotecos, mixtecos, totonacas y otros más. Los mexicas heredaron de épocas antiguas a dos dioses: mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, el señor y la señora del Mictlan la región de los muertos, a este lugar iban los hombres y mujeres que morían de causas naturales, pero el camino no era fácil. Antes de presentarse ante el señor y señora de la muerte había que pasar numerosos obstáculos; piedras que chocan entre sí, desiertos y colinas, un cocodrilo Xochitonal, viento de filosas obsidianas, y un caudaloso rio que el muerto atravesaba con la ayuda de un perrito que era sacrificado el día de su funeral. (25)

 

Finalmente el difunto llegaba ante la presencia de mictlantecuhtli y mictecacihuatl, los terribles señores de la oscuridad y la muerte. La tradición dice que entonces se entregaba a los dueños del inframundo ofrendas. Este detalle es muy importante ya que con el tiempo estas ofrendas seguirán presentes en los altares de la Santa Muerte. Todo esto nos dice que hubo un culto muy fuerte a la muerte entre los antiguos mexicanos, y conste que no hemos hablado de los mayas, los tarascos o los totonacas que tan devotos fueron de la muerte. Mictlantecuhtli y Mictecacihuatl, “señor” y “señora” de la oscuridad y la muerte, a quienes no solo se les encomendaba los difuntos, sino que también se les invocaba para conseguir otros favores relacionados con la muerte. (26)

 

El Dr. Walter Martin nos habla sobre el antecedente del antiguo culto a la “diosa”:

“A Isis, diosa de los diez mil nombres, se la puede hallar en diferentes formas por toda la región de Mesopotamia, y en la India bajo la forma de la diosa Kali. Una pequeña muestra de los millones de diosas a través de las edades demuestra que prácticamente cada cultura puede reclamar la influencia de una u otra diosa en su larga y compleja historia” (27)

 

Al ser diosa de la muerte y a la vez madre divina, Kali tiene un parecido asombroso con la Santa Muerte. A menudo representada con piel negra y un collar de calaveras, esta diosa, al igual que su contraparte mexicana, se asocia al tiempo como destructor de la vida. El culto de Kali atrae sobre todo a miembros de las castas bajas, quienes también la consideran Madre Divina. (28). Al igual que muchos otros rituales de la Santa Muerte, este incluye la eliminación de los enemigos del camino del suplicante. Identificar y fijar como objetivo a los rivales, los adversarios y los enemigos ha sido y es aún una práctica rutinaria en la brujería europea, africana y latinoamericana, así como las religiones de la diáspora africana, entre las cuales predomina la santería en el contexto mexicano. (29)

 

La Santería y la Santa Muerte.

 

La santería es una religión sincretista que mezcla elementos del catolicismo y de las religiones africanas. Las divinidades traídas desde África las transportaron los esclavos negros cuando los españoles capturaron y trajeron un gran número de ellos a trabajar en las plantaciones de azúcar en el siglo XVIII. Estas gentes venían de Nigeria, Senegal y la costa guineana y eran principalmente de las tribus Yoruba y Bantu. (30).

 

Los esfuerzos de los misioneros españoles introdujeron a los esclavos en el catolicismo romano, aunque estos no abandonaron totalmente sus propias tradiciones religiosas, sino que las adaptaron a la nueva fe impartida por los amos españoles. Es paradójico que los misioneros hubiesen intentado introducir una religión monoteísta a la vez que ofrecían una hueste de santos y patrones con sus correspondientes estatuas considerándolos intermediarios entre Dios y los hombres. Esto ha reforzado un sincretismo masivo de las deidades yoruba y los santos cristianos. (31)

 

Las creencias de la diáspora africana tienen espíritus liminales tramposos, conocidos como eshus en la santería, que son especialmente buenos para misiones que implican la eliminación de los aspectos indeseables del camino del cliente. Un exu (variante de eshus en portugués) en particular, que se encuentran en los panteones de espíritus del candomble y el umbanda brasileños, en realidad se especializa en poner barricadas a los adversarios. El nombre de este exu no podría ser más adecuado, Exu Tranca Rua (Exu que Bloquea el Camino) (32).

Sin embargo, en este ritual de la Santa Muerte lo que se invoca son los poderes de la santería para despejar el camino, mediante el uso del palo abrecaminos (koanophyllon villosum, también conocido como eupatorio), planta que se emplea con frecuencia en los rituales de la diáspora africana del Caribe y de Brasil. Los devotos de la Santa Muerte tienden a creer que las veladoras son más efectivas si se “preparan” antes de ser ofrecidas a la Niña blanca. Generalmente la preparación consiste en rociar la veladora con unas gotas de esencia de la Santa Muerte o en grabar el nombre de la persona a la que el cliente desea que el santo esqueleto ayude o perjudique. (33)

 

David Romo Guillen  fundador y líder de la primera iglesia de la Santa Muerte y su lucha contra la Iglesia Católica Romana de la cual fue excomulgado.

Romo declaro a la cadena Univisión lo siguiente:

 

“Nosotros somos una iglesia católica, no sujeta a Roma, tenemos nuestros propios obispos, tenemos nuestra Asociación Apostólica, tenemos la validez sobre nuestros sacramentos, porque todo se va conforme a los rituales, como antes del Concilio Vaticano II, y tenemos el registro ante la Secretaria de Gobernación, como asociación religiosa” (34)

 

Sin embargo en el año 2005 le fue retirado el registro de asociación religiosa en México a la iglesia de la Santa Muerte. La religión de la Santa Muerte, que tenía el nombre de Iglesia Católica Tradicional México-Estados Unidos, la cual rendía culto a la Santa Muerte, perdió el registro hace varios años, por incurrir en irregularidades o incumplimientos a la legislación así como su relación con personajes del narcotráfico y delincuencia organizada. El artículo 29 de la Ley de Asociaciones religiosas y Culto Público, establece que constituyen infracciones a la presente ley, por parte de los sujetos a que la misma se refiere, y en su fracción VIII dice que infringe cuando se desvían de tal manera los fines de las asociaciones que estas pierdan o menoscaben gravemente su naturaleza religiosa. (35)

 

En el año 2009 un diario de la ciudad de México publica lo siguiente:

 

“El autodenominado obispo David Romo Guillen, máximo dirigente de la “Iglesia Católica Tradicional México-USA” y unos cuantos feligreses con la “Santa Muerte” a cuestas la han emprendido contra todos o casi todos los poderes constituidos, comenzando por el que tiene su máxima sede en el Vaticano, al que declararon “la guerra santa”. El motivo: la iglesia católica no solo no reconoce dicha iglesia ni la santidad del esqueleto, sino que abomina de ambos. Y el Estado, además de retirarle el registro hace unos años, acaba de destruir unos 36 santuarios de la “Flaca”, como se la conoce popularmente, en el estado de Tamaulipas, identificándolos como lugares de culto de narcotraficantes” (36)

“Ni secta ni culto diabólico” refutaba David Romo a sus detractores, haciendo apología de su iglesia de la Santa Muerte y además declaraba contra la iglesia católica romana lo siguiente:

 

“Por eso pedimos que salgan de ella, porque es una ramera del apocalipsis, incluso el propio Benedicto XVI, se atrevió a celebrar la misa Tridentina que celebramos en las iglesias que conservamos la verdadera fe, porque durante 30 años no ha habido misa ya que cambiaron las palabras de consagración” (37)

Si David Romo Guillen estaba en desacuerdo con el catolicismo romano, hubiera recurrido a la Escritura para probar sus doctrinas y refutar a las doctrinas de la iglesia católica romana, pero el sincretismo católico-pagano que promovía con el culto a la Santa Muerte, lo ubicaban muy lejos de llegar a tener la credibilidad que él deseaba y alegaba. David Romo adoptaba  doctrinas de la propia Iglesia católica romana y las mezclaba con el culto de la Santa Muerte a su “nueva iglesia católica”, de la que él era padre espiritual, estando así las cosas, los argumentos de David Romo para legitimar a la Santa Muerte no tenían ningún fundamento, y se convertía en una presa fácil para que la iglesia católica romana pudiera no reconocerlo y también refutarlo. Él había adoptado de la iglesia católica romana el uso de imágenes, veladoras, altares, rosarios, novenas, misas, etc, pero ahora transfiriéndolos y adaptándolos al culto de la Santa Muerte.

 

En oposición directa a la iglesia católica, en febrero de 2010 el padre Romo comenzó a celebrar bodas de parejas del mismo sexo en la Santa Iglesia Católica Apostólica Tradicional México-Estados Unidos. La ciudad de México se convirtió, a finales del 2009, en la metrópoli más grande del mundo en permitir uniones del mismo sexo, cuando la asamblea legislativa del Distrito Federal, dominada por el izquierdista Partido de la Revolución Democrática (PRD), aprobó un cambio en los decretos de la entidad. Romo declaro que: <<Lo que bendecimos es el amor que sienten estas personas; el amor no se limita a los géneros. Dios ama a su vecino y a todos los seres humanos, sin importar sus preferencias sexuales>> (38)

 

Aparte del paganismo que representa el culto a la Santa Muerte, podemos ver también que  David Romo Guillen mezclaba “teología gay” a su sincretismo de la Santa Muerte. Toda una ensalada de doctrinas anti bíblicas, pero que el en su auto engaño, tenía las justificaciones para todo esto. Cuando se cree una doctrina falsa, esta nunca viene sola, otras se suman también.

David Romo Guillen es encarcelado por delincuencia organizada.

Dan 66 años de cárcel a David Romo Guillen líder de la secta de la Santa Muerte y una multa de dos mil 666 días de salario mínimo. (39). Después de su detención, David Romo acuso al gobierno del Distrito Federal de fabricar culpables, a pesar de que las autoridades dieron a conocer los videos en los que aparece retirando de un banco el dinero depositado poco antes por los familiares de los secuestrados y otras víctimas de extorsión. (40).

 

Esta fue una de las noticias que conmociono los fundamentos de la “iglesia de la santa muerte”, la detención de su líder. Llama la atención la sentencia a David Romo “66 años de cárcel”, y la multa “2,666. El 666.

 

Romo fue detenido junto a nueve integrantes de una banda de secuestradores conocida como “Los Aztlán”, a quienes se les acusa de robo agravado calificado, secuestro agravado y delincuencia organizada. La PGJDF presento a la banda de presuntos delincuentes, entre ellos un menor de edad. Se les acusa de secuestrar a una pareja de ancianos en la delegación Magdalena Contreras, además de extorsión a un profesionista. De acuerdo con la Procuraduría capitalina, el dinero de los rescates se depositaba a una cuenta a nombre de Silverio Reyes Fremain Cortes, alias que utilizaba David Romo. (41)

 

Son muchos los fundadores y líderes de sectas que han terminado mal, y desacreditados por sus propios hechos, los cuales confirman que todo se trataba de un engaño, tanto espiritualmente como financieramente.

Romo intento crear una catedral en la que los devotos (entre 2 y 5 millones en todo el país) fueran a orarle. No obstante, el proyecto fracaso al ser denunciado su promotor por un fraude de tierras y otras propiedades que le habían donado sus feligreses. La orden de sacar a la Santa Muerte de la Iglesia Católica Apostólica Tradicional México-EU, así como su decisión de sustituirla por el Ángel de la Muerte, aparte del fraude para la construcción de una catedral a la figura esquelética, provocaron un éxodo de fieles, quienes le dieron la espalda y dejaron de apoyarlo. (42). Al ser presentado a los medios, Romo Guillen negó su responsabilidad de los hechos. “Fui torturado y golpeado en la cabeza para confesar esos delitos. Soy inocente”, clamo. (43)

 

No resulta paradójico que la Santa Muerte ejerza una atracción especial entre asaltantes y otras personas que viven al margen de la ley en México y Estados Unidos. Después de todo, los orígenes del culto público están vinculados al crimen. La efigie de tamaño real de la Santa Muerte que posee Doña Queta y que es objeto de devoción, fue un regalo que le hizo su hijo para agradecer a la Dama Poderosa su rápida salida de la cárcel. Las plegarias colectivas del oficio mensual del rosario, además de estar dedicadas a los enfermos y las mujeres embarazadas, están destinadas a “quienes están en prisión”. (44)

 

Los devotos que tratan de neutralizar a los enemigos, de vengarse de algún agravio –real o imaginado- o de proteger un cargamento de cocaína con destino a Houston o Atlanta, pueden tratar de reclutar a la Santa Muerte para su causa mediante la ofrenda de una veladora negra. Criados como católicos –practicantes o no-, la mayoría de los devotos de esta santa popular acrítica se siente más a gusto pidiéndole a ella que realice milagros decididamente no cristianos, que solicitándolos a los santos oficiales, quienes tal vez se negarían a bendecir un cargamento de drogas o a contribuir con otros actos ilícitos de este tipo. (45)

El culto a la Santa Muerte es uno de los extremos de la blasfemia e ignorancia, es un culto bipolar también, porque se le puede pedir a esta deidad falsa tanto para bien como para mal. Los creyentes de esta falsa esperanza necesitan desesperadamente conocer la verdad, y esa verdad es Cristo, no hay otra, no existe (Hechos 4:12), pero tampoco no el Cristo que es uno más, en la larga fila de mediadores entre santos y vírgenes, y que están integrados también en el culto a la Santa Muerte.

 

J.K. Van Baalen quien fuera un especialista en sectas, nos dice sobre las personas que se encuentran en ellas lo siguiente:

 

“Nuestros contrincantes, vendedores charlatanes por la gracia de su celo teológico, en modo alguno van a ser como corderos mudos ante sus trasquiladores; antes bien, guerreros y luchadores son, prestos al ataque, cazadores listos para cobrar su pieza. Si su espíritu es beligerante, con toda seguridad lo primero que atacaran será nuestra fe sobre la divinidad de Cristo.

 

Las personas pertenecientes a las sectas son las más difíciles de evangelizar. Debemos tener esto en cuenta, no sea que al primer contacto con ellas se apodere de nosotros el desaliento. Todas las sectas son, en el fondo, netamente autosotericas. Quien ha sustituido el plan salvífico sobrenatural divino por un sistema de salvación propia o auto salvación, no puede menos que sentirse ofendido por las implicaciones fundamentales de un Evangelio que dice que: “Todas nuestras justicias son como trapo de inmundicia” (Is. 64:6) (46)

Y los adeptos del culto a la Santa Muerte son rápidos en presentar argumentos en favor de sus doctrinas, elevándola a la muerte en muchas ocasiones a la par de la divinidad de Cristo, y como un ángel bajo las ordenes de Dios, que incluye la guía, intercesión y la protección de este ángel para aquellos que se acercan.

 

La “biblia” de la Santa Muerte.

 

Los devotos que buscan instrucciones de rituales más detallados y colecciones de oraciones pueden elegir entre varios libros, folletos y manuales en español publicados en México. El más común que se vende tanto en línea como en yerberias de México y de los Estados Unidos, es La Biblia de la Santa Muerte, publicada por Editores Mexicanos Unidos. (47)

El anuncio promocional de la cubierta posterior invoca a la resolución de problemas personales: <<Encuentra la solución de problemas familiares, goza de protección contra tus enemigos, evita robos, ampara a tus hijos, haz prosperar tu negocio y más, mediante la oración y devoción a la Santa Muerte>>. En el párrafo siguiente, Pablo Lopez y Marcia Nielsen, autores de varios libros de santería, subrayan la utilidad de este libro de 96 páginas:<< En este libro hallaras un compendio de oraciones, rituales, semanarios y reglas primordiales para su culto. Podrás acercarte a ella y pedirle un consejo, o la mejoría de tu salud y economía, hasta el resguardo de tu negocio y aprenderás a agradecer favores concedidos. Todo a través de La Biblia de la Santa Muerte>> (48)

 

Hay otras “biblias de la santa muerte” que también han hecho su aparición como:

La Santa Biblia De La Santa Muerte por Victoria Rey.

Santa Muerte: Altares, Ofrendas, Oraciones y Rituales.

Santa Muerte Rituals por Dr. Lazarus Corbeaux (primer libro de su tipo en inglés) etc.

La literatura sobre el tema va creciendo.

¿La Santa Muerte nos cuida y nos guía?

No hay ningún precedente bíblico que las Sagradas Escrituras muestren en donde la “santa” muerte o ninguna otra deidad fuera de Dios, “nos cuide”, al contrario:

* Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones (Salmo 146: 1)

* En Dios está mi refugio (Salmo 62:7)

* No temas…..yo soy tu socorro…el Santo de Israel es tu redentor (Isaías 41:14)

* Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro (Hebreos 4:16)

Son muchos otros textos bíblicos en donde encontramos que la protección y la ayuda se buscan en Dios, Cristo, y el Espíritu Santo, no en la Santa Muerte, en toda la Escritura no existe ni una sola oración a la Santa Muerte, ni tampoco un caso en donde ayude o sane milagrosamente a quien recurre a ella, o que alguien la necesite, tampoco encontramos sus rituales, devociones y ofrendas. Lo que le sucede a los seguidores de la Santa Muerte, y esto es lo mismo que les pasa a los seguidores de las religiones no cristianas, es de que ignoran la revelación bíblica (2 Tim. 3:16-17, Gal. 1:8, Apoc. 22:18-19) y el único camino que Dios ha dado a la humanidad a través de Jesucristo para poder conocer la verdad y ser salvos (Juan 3:16).

 

El tenerle fe, servirle, arrodillarse, encomendarse, hacer rituales, adorar, rezar, ofrendar, a la Santa Muerte o a cualquiera que no sea Dios, es precisamente una negación de la fe en Dios (Lucas 4:8). Si no se conoce y no se cree lo que dice la Palabra de Dios por parte de los creyentes de la Santa Muerte, es cuando para ellos no importara lo que Biblia diga, solo será un libro más y es todo, para algunos adeptos de la Santa Muerte la Biblia es un libro pseudo divino, no creen en la revelación e inspiración de la Biblia, creen que es un libro “manipulado” por la Iglesia Católica Romana, para otros aunque la consideran “Palabra de Dios” le agregan el culto a la Santa Muerte, David Romo Guillen decía creer también en Jesucristo.

Algunos textos bíblicos donde se nos enseña que la muerte será destruida. Lo cual nos muestra que no es alguien “que nos cuide”, no puede hacerlo:

Isaías 25:8

“Destruirá a la muerte para siempre; y enjugara Jehová el Señor toda lagrima de todos los rostros; y quitara la afrenta de su pueblo de toda la tierra; porque Jehová lo ha dicho.”

1 Corintios 15:26:

“Y el postrer enemigo que será destruido es la muerte.”

La Palabra de Dios llama “enemigo” a la muerte, no la llama un “ángel protector para la humanidad” “nuestra señora” “santísima” “milagrosa” “santa madre”  “ser de luz” etc. Esos son atributos que se le han dado a la “Santa Muerte”, pero  no fue Dios quien se los otorgo, sino los seguidores del culto a la Santa Muerte los inventaron  en su “deificación” a la muerte, muchos creyentes de la Santa Muerte llegan al extremo en su devoción y se expresan así de ella:

“Te Amo Mi Santa Madre”.

Las mismas palabras uno las ha escuchado y leído en muchos católico romanos devotos de la “Virgen María”, ahora esta “nueva madre” llamada la “Santa Muerte”, para la jerarquía de Iglesia Católica Romana rivaliza con la “Virgen María”, se opone a ella y es una falsa madre y diosa. Para muchos católicos no hay problema como vimos anteriormente en tener dos madres y adorarlas. “Claro que puede”, recordando las palabras que le dijo la madrina del culto de la Santa Muerte “Doña Queta” a un católico guadalupano recién convertido a la Santa Muerte en su disyuntiva de si podía adorar a ambas.

1 Corintios 15:55-56:

“¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? ya que el aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado, la ley.”

Pablo relaciona a la muerte con el pecado y el sepulcro, no con la vida o la “ayuda” hacia el ser humano.

 

Según las reglas de la poesía hebrea, el paralelismo indica que el significado de un miembro de la frase es sinónimo del que sigue. Aquí, Hades (como Sheol en Antiguo Testamento) amplia el significado de “thanatos” (muerte), al ámbito o morada donde reinaba la muerte. (49)

 

Aquí nos recuerda que es la esperanza de la resurrección, y solo esta esperanza, lo que guarda de la desesperación a creyentes de todos los lugares y épocas y les ayuda a permanecer fieles en el servicio cristiano. La derrota final de la muerte con que culmina 1 Corintios 15 tiene, sin duda, mucho que decir a quienes en nuestros días, siguen viviendo en el temor de la muerte. Los cristianos deben de temer menos. Pueden llorar la perdida de seres queridos y experimentar una cierta ansiedad relacionada con los factores desconocidos que rodean su propia muerte, pero ninguna de estas reacciones tienen que ser como la de quienes “no tienen esperanza” (1 Ts. 4:13) (50)

 

Juan Crisostomo observa sobre este pasaje bíblico lo siguiente:

 

“Pues El no solo desarmo a la muerte y la venció, sino que incluso la destruyo, e hizo que cesara de ser. ¿Ves cómo el discurso es sobre la muerte del cuerpo? Por tanto, también sobre la resurrección del cuerpo. Pues si estos no resucitan, ¿Cómo quedo absorbida la muerte?” (51)

 

Durante el transcurso de mi vida, en lo personal, he reflexionado mucho sobre la muerte, casi a diario, es triste saber de gente que he conocido y que ha fallecido, una parte gente que ame y otra parte gente que solo conocí, y cuando esta se mide desde una perspectiva solamente terrenal, la muerte representa el terrible e inevitable fin, desesperación, nos provoca una tristeza y un vacío profundo, no solo de nuestra vida, y lo que amamos de ella, sino también de aquellos que conocemos y amamos profundamente y que estuvieron a nuestro alrededor y han muerto, pero si no nos limitamos solo a esta perspectiva terrenal, y creemos lo que Cristo dijo (Juan 11:25) la muerte dejar de ser aquello que nos perturba y que nos corta toda esperanza mientras estamos vivos. Es la Palabra de Cristo lo único que nos reconforta y a donde nos refugiamos, es esa Palabra y promesa de Cristo la que también nos consuela y nos hace ver la muerte no como el final de todo, sino como el principio de la vida eterna que Cristo ofrece a los que creen y le aman (Juan 14:2).

 

Lamentablemente muchos no creen, y no tienen esa esperanza, creen que esta vida terrenal, que avanza rápido y dura poco, es la única vida, que no hay nada más, que la resurrección de los creyentes es un “cuento muy bonito” que la Iglesia invento, estas personas trágica e irremediablemente comprobaran el día que mueran, que su incredulidad solo los llevo a la muerte eterna, ahí será el lloro y el crujir de dientes (véase Lucas 13:28). Apocalipsis 21:8 nos dice que los incrédulos “ tendrán su herencia en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda”. Si la vida eterna que Cristo ofrece no es verdad y solo moriremos físicamente y no tendremos conciencia ni de dolor o felicidad, la persona solo dejara de existir, pero si el infierno es real para aquellos que son incrédulos, muchos se llevaran una horrible sorpresa el día que mueran, y esa sorpresa no tiene fin, ni da paz, es irreversible. Creamos amigos y hermanos lo que dice la Palabra de Dios en cuanto a la vida eterna y la condenación eterna.  En Hebreos 2:14 se nos dice que Satanás tenía el imperio de la muerte, es por eso que no debemos dar culto a la “Santa Muerte”.

 

No es que los discípulos creyeran que Jesús resucito de los muertos, sino que para ellos, era un hecho. Fueron los testigos de las apariciones y podían establecer con seguridad que había resucitado. De modo que, la razón por la que estuvieron dispuestos a morir, era la verdad de la Resurrección. Esto es algo completamente distinto a lo que sucede con los terroristas islámicos de nuestros días u otros que están dispuestos a morir por sus creencias. Estas personas solo pueden tener fe de que sus convicciones son verdaderas, pero no pueden saberlo con seguridad. Para los discípulos, por otra parte, era un hecho que la

Resurrección se había producido, y sabiendo que era verdad, estaban dispuestos a morir por esa convicción. (52)

Para un estudio muy completo y magistral sobre la resurrección de Jesús, véase: N.T. Wright, La Resurrección del Hijo de Dios” pueden ver la ficha del libro aquí: http://www.verbodivino.es/libro/2022/la-resurreccion-del-hijo-de-dios

2 Timoteo 1:10:

 

“Pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quito la muerte y saco a la luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”

Aquí Pablo también es muy claro, Jesucristo quito la muerte, no la entronizo en la tierra o en el cielo para “dar vida” al hombre. No puede hacerlo, la muerte no es vida, es muerte.

Cristo destruyo la muerte y saco a la luz la vida incorruptible mediante el evangelio (v. 10). Pablo califica en otro pasaje a la muerte como “ultimo enemigo que será destruido” (1 Co 15:26). La muerte es un enemigo, no un amigo. (53). La inmortalidad que hemos de experimentar es ya nuestra en un sentido, puesto que en su manifestación (encarnación), y especialmente por medio de la Cruz y la resurrección, nuestro último enemigo, la muerte, ha recibido ya su herida mortal. (54)

 

Hebreos 2:14:

 

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, el también participo de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo.”

Para los cristianos ya no hay aprehensión acerca de lo que nos espera tras la muerte, hemos recibido la vida y la inmortalidad (algo que el hombre “mortal” no posee por naturaleza), y esto ha eliminado el temor. (55)

F.F. Bruce:

“El príncipe o ángel de la muerte aquí se identifica con el diablo, es decir Satanás…mientras que el pecado es la obra especial más prominente del diablo en este contexto, la asociación entre pecado y muerte está lo suficientemente relacionada como para que la destrucción de la muerte este incluida en el propósito de la aparición del Hijo de Dios…Debido a que Satanás es el principal fiscal en la corte celestial, no hay dificultad en considerarlo también como el principal ejecutor (Cf. 1 Co. 5:5: “el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne” (56)

 

1 Tesalonicenses 4:13-14

 

“Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. Porque si creemos que Jesús murió y resucito, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él”.

“Dormir” se usaba amplia y frecuentemente como eufemismo para la muerte, tanto por parte de los paganos como de judíos y cristianos. Eran, sin embargo, diferencias relevantes de cómo se entendía la realidad (muerte) subyacente al eufemismo. En el paganismo contemporáneo se consideraba, demasiado a menudo, como un sueño del que jamás se despertaría; cf. Catulo (5. 4-6): “El sol puede salir y ponerse; nosotros cuando acabe nuestra breve luz, dormiremos una noche eterna” (57)

 

Pablo caracterizo a las personas que consideraban la muerte desde esta perspectiva como los que “no tienen esperanza” (4:13); ver por ejemplo Teocrito: “Las esperanzas son para los vivos; los muertos no tienen esperanza” (Idilios, 4, 42). Para judíos y cristianos, la muerte no era menos real, pero la esperanza de la resurrección significaba que la muerte no se veía como un estado permanente, sino como una condición temporal en la que se podía interrumpir la vida como parte del pueblo de Dios, pero no acabar con ella. (58)

 

Para Pablo, la relación entre Jesús y los que creen en él es tan estrecha que creer en su resurrección conlleva, como resultado necesario, creer en la resurrección de sus seguidores (cf. 1 Co 15:20); “Lo cierto es que Cristo ha sido levantado de entre los muertos, como primicias de los que durmieron”). En otras palabras, existe una diferencia fundamental y decisiva entre una actitud típicamente pagana y otra cristiana con respecto a la muerte. (59)

 

Mientras que para la primera significa un final permanente de la vida, para la segunda, era una transición a un modo de existencia aún mejor, la vida en la presencia de Jesús (cf. Fil 1:21-23). Pablo daba, pues, por sentado que los cristianos no deberían afrontar la muerte con desesperación, sino con esperanza, una esperanza en lo que Dios hará, basada en lo que ya ha hecho. (60)

 

Existe una contradicción preocupante en algunos creyentes, mientras que por un lado creen en la resurrección de Jesús, no creen que ellos mismos vayan a resucitar, es decir, limitan la resurrección solo a Jesús,  pero como vimos anteriormente, Pablo afirma lo contrario. El mismo Jesús extendió la promesa de la resurrección, también a los que creen en el cuándo dijo: “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque este muerto vivirá. Y todo aquel que vive y cree en mí, no morirá eternamente. ¿Crees esto? (Juan 11:25-26).

 

Si Jesús es vida, entonces quienes creen en el disfrutaran la confianza y el poder sobre la muerte que él conoce. Esto no significa que los seguidores de Jesús no vayan a morir físicamente (11:25), sino que tendrán vida más allá de la muerte; en la eternidad no sufrirán muerte. La afirmación de 11:26, “y todo el que vive y cree en mí no morirá jamás”, utiliza una enérgica negación en griego (ou me), que refuerza la idea: “…y todo el que vive y cree en mí no morirá absolutamente nunca”. Por otra parte, tendrán vida ahora y no habrán de esperar al final del tiempo y de la historia humanos para disfrutar los beneficios del poder de Jesús. (61)

 

Apocalipsis 20:14:

 

“Y la Muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda”.

En 1:18 estas figuras aluden a las regiones del Infierno cuyas llaves están en posesión del Cristo glorificado. Aquí representan la esfera de los muertos. En Hechos 2:27, 31 el Hades designa el lugar donde están todas las almas durante el estado intermedio, pero en otros pasajes (como por ejemplo Lc. 16:23) es la morada de los muertos impíos. Este doble concepto del Hades estaba ya presente en el judaísmo tardío y paso al pensamiento del Nuevo Testamento. La muerte simboliza los efectos del pecado y de la maldad que entraron al mundo por medio del pecado del primer hombre (Rom. 5:12) . Al lago de fuego se le da también el nombre de muerte segunda, es decir, el destino de aquellos cuya resurrección temporal solo les lleva de vuelta a la muerte y a su castigo. (62)

La Biblia Católica Latinoamericana dice sobre este pasaje:

“La Muerte y el Lugar de los muertos fueron arrojados (v. 14). Manera de decir, no solamente que la muerte desaparece, sino también que nunca Dios la quiso: no reina en el mundo sino a consecuencia del pecado (ver 1 Co 15:26)” (63)

 

Apocalipsis 20:13

 

“Y el mar entrego los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras.”

Se nos dice que “la muerte (los sepulcros) y el Hades (el lugar de las almas de los difuntos) entregaron los muertos que había en ellos”. Con esto se nos da a entender que habrá llegado el momento en que nadie más morirá. Los impíos pasaran, en cuerpo y alma, al infierno para continuar perpetuamente en una existencia desgraciada, la cual no puede ser llamada “vida”, puesto que es la muerte segunda: la definitiva separación de Dios. Y los justos pasaran, en cuerpo y alma al nuevo cielo (Ap. 21:1), para disfrutar allí eternamente de la vida incorruptible que Jesucristo les adquirió mediante el evangelio (2 Ti. 1:10). (64)

Que el mar deba entregar también a sus muertos responde a la frecuente preocupación en la antigüedad, y a la de algunos judíos que creían en la resurrección, en cuanto al destino de las personas que no habían sido convenientemente sepultadas. (65). El vb. gr. koimasthai= dormir, en 14 de las 18 veces que aparece en el NT, así como sust. koimesis=dormición, son un sinónimo de muerte, pero expresan al vivo su condición de “vivos en espíritu”(cf. 1 P. 4:6). El “dormir” del justo es un sinónimo de “estar descansando” (cf. Ap. 14:13), no de que su alma este muerta o inconsciente en el estado intermedio. Desde el momento de la muerte, el creyente esta “con el Señor”(cf. Lc. 23:43; 2 Co. 5:8; Fil. 1:23). (66)

 

Apocalipsis 21:4:

 

“Enjugara Dios toda lagrima de los ojos de ellos; y ya no habrá muerte, ni habrá más llanto, ni clamor, ni dolor; porque las primeras cosas pasaron.”

 

Apocalipsis 1:17-18

 

“Cuando le vi, caí como muerto a sus pies. Y él puso su diestra sobre mí, diciéndome: No temas; yo soy el primero y el último; y el que vivo, y estuve muerto; mas he aquí que vivo por los siglos de los siglos, amen. Y tengo las llaves de la muerte y del Hades”.

Jesús es Dios bendito (Jn. 1:1; Ro. 9:6). Ante este nombre se doblara toda rodilla en reconocimiento universal de su soberanía, reconociéndole como Dios infinito y glorioso. La muerte está bajo su control, por cuanto ha sido vencida por el que murió, resucito y vive para siempre (Jn. 10:18). Con su muerte y resurrección hace inoperante la muerte y el poder de Satanás que actuaba en ella (He. 2:14-15). Junto con las llaves sobre la muerte, las tiene también sobre el sepulcro, consecuencia de aquella. El sepulcro no es el fin del creyente, ya que está garantizada para él la resurrección para vida (Jn. 11:25, 26; 1 Co. 15:42-44, 53-54). Por tanto, el creyente debe sentir gozo porque la muerte ya no tiene aguijón, ni el sepulcro victoria (1 Co. 15:55-57). (67)

 

¿Enseñan estos versículos que la “santa muerte” nos cuida? No.

¿Enseñan estos versículos que podemos orar a la muerte? No, ni siquiera lo sugiere.

¿Enseñan estos versículos que hay que dar ofrendas a la muerte como: alcohol, tabaco, comida, dinero, prender veladoras, y hacer rituales? No, la triste historia de las religiones no cristianas es la de inventarse diosas como la Santa Muerte y ofrecerles culto buscando favores y protección.

 

¿Si la muerte fue vencida por Dios como pueden sus seguidores pretender rendirle culto por encima o a la par con Dios?

 

Algunos seguidores y apologistas de la Santa Muerte citan Apoc. 6:8, 20:13, 7:1-3 y 2 Reyes 19:35 para probar que la Santa Muerte es una persona, el Dr. Justo L. González, teólogo e historiador del Cristianismo, hace las siguientes observaciones sobre estos versículos:

 

“En todo caso, no creo que haya fundamento alguno para hablar de la muerte como una persona, excepto en el mismo sentido metafórico en que se usa, por ejemplo en el Apocalipsis. Si se toma el pasaje que habla de un jinete que se llama muerte de manera literal, también debemos tomar literalmente la existencia de una ramera sentada sobre siete colinas y al mismo tiempo sentada sobre muchas aguas, y muchas otras metáforas parecidas. La cita del libro de Reyes no viene al caso, puede el que un ángel sea enviado a matar, no quiere decir que la muerte sea una persona. En todo caso, me parece que leer la Biblia de ese modo, y no como un todo, es hacer de ella como una especie de diccionario que Dios nos ha dado para responder a todas nuestras curiosidades, la Biblia es mucho más que eso”. (68)

 

La muerte, con todo lo que la precede y acompaña (enfermedades, molestias, dolores) le sirve al creyente de clarinazo que le avisa con fuerte sobriedad que este mundo no es su verdadera patria, que es un peregrino para la otra, que su corazón debe estar desapegado de lo terreno como quien va de paso (v. 1 Ti. 6:7), que es el dolor, no el placer, lo que más le ayuda a sentir su dependencia de Dios. Es también una prueba de la fe cristiana (Flp. 1:20; 1 P. 3:13-18; 4:12-13; Ap. 2:11; 12:11; 20:6) (69)

 

La muerte física de los creyentes en Cristo y sus propósitos, de acuerdo a lo que enseña la Escritura, es muy distinta a lo que ofrece y busca el culto de la Santa Muerte para sus seguidores, estando estos en vida desean de la Santa Muerte: “protección, seguridad, cosas terrenales, éxito en el amor, riqueza, venganzas y mal a otros”. Es importante notar también, que en ninguna parte de la Escritura la muerte es llamada “Santa”. Algunos seguidores de la santa muerte que conocen muy poco de la Escritura citan el salmo 116:15-17 como apoyo que dice:

“Estimada es a los ojos de Jehová la muerte de sus santos”

 

Respuesta:

Hay una diferencia entre la muerte de los santos de Jehová en esta tierra, con

 

“alabar” a la muerte en sí misma. Son los santos de Jehová los que al morir físicamente estarán en su presencia lo que es estimado, no específicamente la muerte.

Pablo dijo: “Porque para mí el vivir es Cristo, y el morir es ganancia….Porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor”

(Filp. 1:21-23)

 

La “ganancia” para Pablo no era orarle y encomendarse a la muerte, si no estar con Cristo cuando falleciera, Pablo no practicaba el culto a la Santa Muerte bajo ninguna de sus formas. Para Pablo estar con Cristo era “muchísimo mejor”. El apóstol prefiere partir a quedar en esta vida (cf. 2 Co. 5:8; Fil. 1:23). Si el “partir” fuese para estar su alma muerta o inconsciente, de seguro que Pablo no habría preferido la muerte a la vida terrenal, donde tanta gloria estaba dando a Dios y tanto provecho a los fieles. (70)

 

Después del versículo 21, Pablo mira hacia adelante y comenta que la muerte es ganancia, pues significa la unión más estrecha posible con Cristo. El término que traducimos por “partir” (analuo) se usaba para describir a un barco que lleva el ancla o un grupo de soldados que desmonta el campamento. Pablo lo usa del mismo modo en que usa el eufemismo “los que duermen” (hoi koimomenoi) en 1 Ts 4:13 para indicar que, para los creyentes, la muerte no es ese suceso terrible y final, como la ven los “que no tienen esperanza” (cf. 2 Ts 4:6) (71)

Aunque el apóstol cree que será puesto en libertad, las palabras finales del v. 20 dan lugar a la posibilidad de que sea sentenciado a muerte. Así, lo que va a explicar es su deseo de que Cristo sea glorificado incluso si el veredicto no le es favorable. Retomando las palabras finales del v. 20 (“o por vida o por muerte”) el reconoce que, dado que Cristo es la única pasión de su vida ¡el sale ganando en cualquier caso, ya sea que le liberen o que le ejecuten! (72)

 

Los seguidores de la Santa Muerte están encomendándose en realidad al sepulcro (la muerte) y a Satanás, no a Dios ni a Cristo, el sepulcro no es el final para todos aquellos que creemos en la vida eterna que Cristo ofrece (Juan 3:16), pero si hay quienes eso es solo que desean, adelante, es su decisión, pero no termina todo ahí, la siguiente parada después del sepulcro es el infierno y la separación eterna de Dios. El no deifico a la muerte, la deifican aquellos que no conocen al Padre ni al Hijo, y que pretenden agarrarse de cualquier cosa que “funcione” menos de Dios.  Los adherentes del culto a la Santa Muerte deberían de creer realmente en estas palabras de Jesús, las han escuchado, pero no las creen, porque si así fuera, no se encomendarían a la Santa Muerte. No hay otro camino más que Jesucristo:

Jesús  dijo en Juan 14:6:

“Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” (Juan 14:6)

 

Hollywood contra la Muerte.

 

En la famosa película de Hollywood llamada “Destino Final”, un grupo de estudiantes de Estados Unidos van a tomar un vuelo a Francia, ya sentados dentro del avión y en espera para despegar, uno de ellos el personaje central de la película (Alex) tiene una visión en donde ve al avión explotar en el aire, entra en pánico, y les grita a sus compañeros que el avión va a explotar y van a morir a todos, no le creen la mayoría de ellos, pero Alex logra bajarse junto con otros estudiantes y una maestra, después de un pleito dentro del avión entre Alex y otro compañero que protesto por la predicción que el hizo, el avión posteriormente despega y ellos ya en la sala del aeropuerto ven con horror como explota en el aire, como les había dicho Alex, y todos se le quedan viendo asombrados.

 

Posteriormente Alex quien tuvo la visión del accidente, intenta descifrar y evitar a la Muerte de él y sus compañeros que se salvaron, de acuerdo al orden de cómo iban sentados en el avión, para ver quién es el siguiente, a pesar de esto Alex admite que hay “un plan para morir” para cada persona de parte de la muerte. En la película no se ora a la muerte, ni se pide su protección, simplemente se trata de descifrar cuando va a llegar y como combatirla y escapar de ella, contrario a lo que creen los devotos de la Santa Muerte, evidentemente la película enseña la premonición, visiones y el intento del hombre por controlar, combatir, burlar y aplazar su hora de morir. Se filmarían más secuelas de esta película. La verdad es que es Jesucristo quien tiene las llaves de la muerte y del Hades (Apoc. 1:18) y no ningún ser humano, ni tampoco la muerte por si sola.

Aunque experimento la muerte al final de su ministerio terrenal, Jesucristo vive eternamente. Por otra parte, posee “las llaves de la muerte y del Hades”. Esto le confiere poder y autoridad sobre su dominio (cf. Mt. 16:19). Según la literatura judía, el poder que representan las llaves pertenece solo a Dios. El que ahora estén en posesión de Cristo pone de relieve lo elevado de la cristología de Apocalipsis. (73)

 

Lamentablemente con respecto a la oración hay muchos seguidores de la Santa Muerte que solo les interesa y solo saben “pedir y pedir” para satisfacer sus necesidades y deseos (Santiago 4:3), pero no quieren obedecer, ni creer lo que dice el evangelio (Santiago 1:12; Mateo 7:21-23), ni amar a su prójimo (Mateo 22:39), ni adorar a Dios (Lucas 4:8). Como decimos los mexicanos: “Quieren el remedio pero no quieren al santo”. Y este caso tristemente no solo se da en muchos seguidores de la Santa Muerte, sino también en muchos creyentes nominales que se dicen “cristianos” (Lucas 6:46-49).

Jesús resumió la oración de fe con estas palabras: “Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid todo lo que queréis, y os será hecho” (Juan 15:7). La fe en Dios conduce naturalmente a la adoración. La oración sin adoración es como un cuerpo sin alma. No solo está incompleto, sino que en realidad no funciona. (74)

 

Los “milagros” de la Santa Muerte.

 

El Dr. Walter Martin nos dice sobre la naturaleza de los milagros lo siguiente:

“Cualquier cosa que lleva a las personas lejos de Dios es doctrina de demonios. Un milagro no significa nada por sí mismo. Su objetivo es conducir a alguien a una adoración más profunda a Dios y a comprometerse para servir al Señor Jesús. Si el milagro ordena a alguien que haga algo prohibido en la Sagrada Escritura, no es de Dios y debe ser rechazado, porque la Escritura dice que Satanás se presenta como ángel de luz (2 Co. 11:14)”. (75)

En el ámbito de lo físico, Dios envía su lluvia “sobre los justos y los injustos”. Pero en el ámbito de lo espiritual, la bendición y poder de Dios son por la gracia, no por ley, y están reservados para los suyos que caminan por fe y en obediencia a su voluntad. Cualquier cosa de una naturaleza espiritual que pueda ser aparentemente efectuada por no cristianos es un engaño de Satanás, y no tiene nada que ver con ningún poder legítimo que haya sido dado al hombre por parte de Dios. (76)

 

Esto es precisamente los problemas que enfrentan los “milagros” del culto a la Santa Muerte, no son hechos por Dios, porque Dios no obra en un culto que no tiene nada que ver con él, sobre todo cuando ese culto está dirigido a una falsa deidad como lo es la niña blanca. La Escritura nos advierte sobre aquellas falsas señales y prodigios.

“Porque se levantaran falsos Cristos y falsos profetas, y mostraran grandes señales y prodigios, para así engañar, de ser posible, aun a los escogidos”

(Mateo 24:24)

 

 

La Santa Muerte es un falso cristo, las advertencias de Jesús sobre las “grandes señales y prodigios” deberían ser reflexionadas por todos aquellos que tanto se entusiasman en devociones que no son de Dios, y más cuando se benefician de “grandes señales y prodigios” que emanan de esas doctrinas falsas a las cuales se rinden y han depositado toda su fe. No todo milagro es de Dios, de hecho en muchas ocasiones, los falsos prodigios de Satanás es lo que más abundan en cultos en donde los devotos andan buscando “señales y prodigios”, llámese el culto a la Santa Muerte o cualquier otro culto no cristiano. Si no hubiera “señales y prodigios”, difícilmente el culto a la Santa Muerte tendría tantos seguidores y tantos testimonios sobre los mismos, el meollo de la cuestión aquí es: ¿Son de Dios?, debido a como está estructurado el culto a la Santa Muere y sus doctrinas antibiblicas, estamos ante lo que Cristo nos advirtió: “grandes señales y prodigios para engañar”.

Si el término “engaño” expresa propósito (a fin de engañar) “de ser posible” se refiere al intento de los engañadores: ellos intentan engañar, si es posible, incluso a los elegidos, sin ningún comentario sobre cuanto éxito tendrán en definitiva esos ataques. “Si fuera posible” sugiere claramente que el “engaño” no siempre tiene resultado. Que Jesús diga estas cosas con anticipación (v.25) no solo advierte y fortalece a sus seguidores (cf. Juan 16:4) sino que también los pone a prueba (cf. Dt. 13:1-4: Jn  14:29) (77)

Dios los Bendiga

Edgar Treviño

 

(1) Véase: https://www.aciprensa.com/noticias/…

El Vaticano considera “blasfema” la Santa Muerte http://www.bbc.com/mundo/ultimas_no…

La santa muerte: ¿Qué hay de eso realmente? http://www.defiendetufe.org/sitio/c…

(2) P. Jorge Luis Zarazúa Campa, fmap, La Santa muerte, el “mal de ojo” y otras supersticiones pags. 23 y 58. 3 Edición. Presentación del P. Flaviano Amatulli Valente, fmap. Apóstoles de la Palabra.

(3) Diego Enrique Osorno, La guerra de los Zetas pag. 182 Grijalbo. Sobre los altares de la Santa Muerte que se construyeron en La Ribereña, Osorno también nos dice lo siguiente: “Todos, absolutamente todos los altares de la Santa Muerte mencionados con anterioridad fueron destruidos por el Ejercito en 2010. Un grupo de soldados viajo por La Ribereña con la orden de ir demoliéndolos uno por uno sin piedad.” (Ibid. 188)

Nota aclaratoria: La región Ribereña de Tamaulipas abarca los cinco municipios que son Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Camargo y Gustavo Díaz Ordaz.

(4) Osorno., Ibid. 182-183

(5) Osorno., Ibid. 183

(6) Osorno., Ibid. 183

(7) Osorno., Ibid. 186-187

(8) Osorno., Ibid. 187. Beto Quintanilla (1948-2007) fue un cantante, compositor y músico mexicano, era apodado: “El Mero León del Corrido”, muy escuchado por los amantes del género “narcocorrido” tanto en México y los mexicanos que viven en Estados Unidos. La letra del famoso corrido de la Santa Muerte de Beto Quintanilla dice así:

“Muchos tienen un corrido el bueno, el malo y el fuerte, hay de narcos y de damas y de ilegales sin suerte, hoy le canto a la patrona, a la santísima muerte. La muerte está en todos lados, de ella no quieren hablar, no hay que olvidar que nacimos y un día nos van a enterrar, diosito nos dio la vida y ella nos la va a quitar. Yo adoro y quiero a la muerte y hasta le tengo un altar, ya hay millones que le rezan, la iglesia empieza a temblar, abiertamente ya hay curas que la empiezan a adorar. Mafiosos y de la ley se la empiezan a tatuar, políticos y altos jefes también le tienen su altar, yo le prendo sus velitas no es un delito rezar. A la santísima muerte muchos la usan para el mal, es bueno que te defiendas, pero nunca hay que abusar, la muerte es muy vengativa, si no le crees no hables mal”. (http://www.musica.com/letras.asp?letra=1833613)

Beto Quintanilla llama “la patrona” a la Santa Muerte, no hay mención de la resurrección y la victoria de Jesús sobre la muerte, obviamente Beto Quintanilla no es cristiano. En México es conocido que el uso generalizado de los católicos para referirse a Dios es “diosito”, cuando se les hace la observación que es un término que disminuye a Dios, como si fuera un dios chiquito, la respuesta que dan los católicos es que le llaman de esa manera cariñosamente y que su intención no es minimizarlo. Por cierto, el corrido más famoso de Beto Quintanilla no es este, sino el de “Escolta Suicida”, narcorrido que el compuso y dedico al grupo criminal mexicano conocido como “Los Zetas”. Es verdad que muchos no quieren ni siquiera hablar de la muerte, pero ese miedo es porque se han aferrado a esta vida terrenal  y creen que es todo lo que hay, Jesús dijo:

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, más el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno”

(Mateo 10:28)

(9) Andrew Chesnut, Santa Muerte, la segadora segura pags. 40-41. Oxford University Press, Inc. 2012. Traducción al español por editorial Ariel en el año 2013. Este libro académico es lo más completo actualmente sobre el culto de la Santa Muerte, su historia, el uso y significado de todos sus rituales, velas, así como entrevistas a Doña Queta y a David Romo Guillen. Andrew Chesnut trabaja en una continuación de este libro. Él es titular de Estudios religiosos y jefe de estudios católicos en la Virginia Commonwealth University en Richmond.

(10) Antonio del Bornio, La Santa Muerte, altares, oraciones y rituales, prólogo de Mons. David Romo Guillen pags. 19, 20, 21 Editorial Skiros, Selector.

(11) P. Jorge Luis Zarazúa Campa., Ibid. 27-28. Andrew Chesnut está de acuerdo también cuando escribió:

“Yo considero que el origen de la santa esquelética proviene de la Europa medieval, particularmente de España. Durante la conquista y la colonización del Hemisferio Occidental, los frailes españoles se valieron de la figura del Sombrío Segador como un medio para evangelizar a los indígenas. La Parca, como se le conoce en España, era y es una versión femenina del Sombrío Segador masculino. Una combinación de su propia y singular interpretación del cristianismo -tal como fue propagado por los iberos- y de sus propias creencias en deidades antropomórficas de la muerte, indujo a los grupos indígenas del centro de México, de las tierras de Guatemala, del noroeste de Argentina y Paraguay a cambiar la Sombría Segadora española por una santa esquelética popular” (Chesnut., Ibid. 205)

Katia Perdigon Castañeda, doctorado en antropología, declaro sobre el culto de la Santa Muerte en una entrevista con Milenio Diario lo siguiente:

“El culto a la muerte como lo conocemos en nuestros días nada tiene que ver con las tradiciones prehispánicas de México, aun cuando muchas personas lo consideran así, es más bien una actividad que ha surgido a partir de la llegada de los españoles y está basada en la religión católica popular… La actual adoración a la muerte es una mezcla cultural entre la evangelización de los frailes franciscanos y la tradición judeo cristiana, se les inculcaba a los nativos que para alcanzar una santa muerte, debían llevar una buena vida.” (http://conservacion.inah.gob.mx/204)

(12) La muerte bebe tequila y fuma marihuana, http://www.elmundo.es/america/2010/10/31/noticias/1288493395.html

(13) R. Andrew Chesnut y Sarah Borealis, Cronica de la Santa Muerte, World Religions and Spiritualities Project, http://www.wrldrels.org/profiles/SantaMuerteSpanish.htm

(14) Chesnut y Borealis., Ibid. http://www.wrldrels.org/profiles/SantaMuerteSpanish.htm

(15) En México, 5 millones de personas son creyentes de la Santa Muerte, http://www.sdpnoticias.com/nacional/2014/08/08/en-mexico-5-millones-de-personas-son-creyentes-de-la-santa-muerte

Véase también: http://www.milenio.com/cultura/America-millones-rinden-Santa-Muerte_0_350364979.html

(16) Veneración a la Santa Muerte crece entre los católicos en México; Papa Francisco lo condena, http://spanish.latinospost.com/articles/66984/20160215/santa-muerte-oraciones-rituales-crece-mexico-papa-francisco-condena-culto-fieles-blanca-roja-dorada.htm

(17) Frases citadas por Osorno., Ibid. 188. Esta última frase es muy común verla en calcomanías con la imagen de la Santa Muerte en “camionetas pick up de lujo”, con placas mexicanas y también americanas, también en tatuajes que se mandan hacer los seguidores de la Santa Muerte.

(18) E. Backhouse y C. Tyler, Historia de la iglesia primitiva, desde el siglo I hasta la muerte de Constantino pag. 108 CLIE

(19) E. Backhouse y C. Tyler., Ibid. 108

(20) Francisco Lacueva, Diccionario Teológico Ilustrado pag. 44. Revisado y ampliado por Alfonso Ropero CLIE

(21) Jose Antonio Iñiguez, El altar cristiano. De los orígenes a Carlomagno, p. 18, ed. EUNSA, Pamplona, 1978 citado en E. Backhouse y C. Tyler., Ibid. 109

(22) La Santa Muerte gana más devotos católicos en México, http://expansion.mx/economia/2016/02/09/la-santa-muerte-cada-vez-mas-popular-entre-los-mexicanos

(23) El culto a la Santa Muerte: un estudio descriptivo, Araujo Peña, Sandra Alejandra, Barboza Ramírez Marisela, Galván Falcón Susana, García Ortiz Aurea, y Uribe Ordaz Carlos, Universidad de Londres, http://www.udlondres.com/revista_psicologia/articulos/stamuerte.htm

(24) El Culto a la Santa Muerte: un estudio descriptivo Ibid. http://www.udlondres.com/revista_psicologia/articulos/stamuerte.htm

(25) El Culto a la Santa Muerte: un estudio descriptivo Ibid. http://www.udlondres.com/revista_psicologia/articulos/stamuerte.htm

(26) El Culto a la Santa Muerte: un estudio descriptivo Ibid. http://www.udlondres.com/revista_psicologia/articulos/stamuerte.htm

(27) Dr. Walter Martin, El Ocultismo y su Reino pag. 413 Grupo Nelson.

(28) Chesnut., Ibid. 89

(29) Chesnut., Ibid. 196)

(30) George A. Mather y Larry A. Nichols, Diccionario de creencias, religiones, sectas y ocultismo pag. 414 CLIE. Dave Hunt nos dice sobre la Santería lo siguiente:

“El culto espiritista aterrador de la Santería que está barriendo por todos los Estados Unidos es también una mezcla de paganismo africano y catolicismo que involucra a “dioses” que se pasan como santos católicos que se presentan por los demonios. Al visitar los cementerios de Rio de Janeiro en cualquier fiesta religiosa uno puede ver a los católicos fieles elevando peticiones a los espíritus de sus antecesores junto con los santos católicos. En el Brasil y Cuba, el espiritismo y las religiones africanas relacionadas con la magia negra de varias clases se mezclan con el catolicismo, y por toda Latinoamérica las supersticiones de los nativos continúan entre los católicos.” (Dave Hunt, Una Mujer Cabalga La Bestia pag. 434 Harvest  House 1994)

Bajo el mismo concepto el Dr. Walter Martin define así a la Santería:

“La santería, o “el camino de los santos”, es una mezcla de creencias yoruba y católicas” Martin., Ibid. 453)

El diario mexicano La Jornada en su suplemento cultural nos muestra cómo se promociona el culto a la Santa Muerte y algunas de sus características:

“El altar público, el rosario periódico, el oratorio o nicho semipúblico, las Santas peregrinas, las misas o ceremonias sincréticas, mezcla de santería, espiritualismo oriental, catolicismo y ocultismo, siguen. La siembra de altares, devocionarios y revistas, los grupos reales y en la red, los eventos masivos, peregrinaciones o marchas, y el comercio al menudeo de productos para santamuertistas” (http://www.jornada.unam.mx/2015/11/01/sem-fabrizio.html )

(31) Mather y Nichols., Ibid. 415

(32) Chesnut., Ibid. 196

(33) Chesnut., Ibid. 197

(34) Jorge Luis Zarazúa Campa, El obispo que caso a Niurka no es católico Véase: http://www.periodismocatolico.com/archivo/b040325/19.htm

(35) Quitan registro a la Santa Muerte como asociación religiosa. Según datos de Confraternice, religión cristiana, perdió el registro por incumplir en la legislación así como por su relación con la delincuencia organizada Véase: http://www.infonor.com.mx/index.php…

(36) http://nuestrasantamuertearticulos.blogspot.mx/…

(37) Ni secta ni culto diabólico, refuta David Romo. http://www.oem.com.mx/laprensa/nota…

(38) Chesnut., Ibid. 127

(39) http://www.proceso.com.mx/310895/da…

(40) http://www.eluniversaldf.mx/home/no…

(41) http://www.proceso.com.mx/260225/de…

(42) http://www.proceso.com.mx/260225/de…

(43) http://www.proceso.com.mx/260225/de…

(44) Chesnut., Ibid. 26

(45) Chesnut., Ibid. 34. Para una explicación detallada de los rituales y propósitos de cada veladora de la Santa Muerte que comprende los colores: azul, café, blanca, negra, roja, dorada, morada y verde, véase este libro de Chesnut.

(46) J.K. Van Baalen y Alberto F. Roldan, El Caos de las Sectas pags. 337-343 Libros Desafío.

(47) Chesnut., Ibid. 170

(48) Chesnut., Ibid. 170-171

(49)  Eugenio Danyans, Doctrinas polémicas de la fe cristiana pag. 159 CLIE

(50)  Craig L. Blomberg, 1 Corintios, del texto bíblico a una aplicación contemporánea pags. 382 y 384 Editorial Vida

(51)  Obras de San Juan Crisostomo IV. Homilías sobre la Primera Carta a los Corintios XLII:2 pag. 1067 Edición Bilingüe, preparada por María Inmaculada Delgado Jara BAC)

(52)  Michael Licona entrevista por Lee Strobel en el libro “El Caso del Jesús Verdadero” pags. 115-116 Editorial Vida

(53)  Walter L. Liefeld, 1 y 2 Timoteo, Tito, del texto bíblico a una aplicación contemporánea pag. 280 Editorial Vida

(54)  Gordon Fee, Comentario de las epístolas a 1 y 2 Timoteo y Tito pag. 268 CLIE

(55)  Liefeld., Ibid. 280

(56)  F.F. Bruce, La Epístola a los Hebreos pag. 50 Libros Desafío

(57)  F.F. Bruce, 1 y 2 Tesalonicenses pag. 96 citado por Michael Holmes en 1 y 2 Tesalonicenses NVI, del texto bíblico a una aplicación contemporánea pags. 157-158 Editorial Vida

(58)  Holmes., Ibid. 158

(59)  Holmes., Ibid. 158

(60)  Holmes., Ibid. 158-159

(61)  Gary M. Burge, Juan NVI, del texto bíblico a una aplicación contemporánea pag. 325 Editorial Vida

(62)  Robert H. Mounce, Comentario al libro de Apocalipsis pag. 505-506 CLIE

(63)  La Biblia Católica Latinoamericana pag. 525 Edición revisada 2005. Editorial verbo  divino.

(64)  Lacueva., Ibid. 311

(65)  Craig Keener, Apocalipsis NVI, del texto bíblico a una aplicación contemporánea pag. 559 Editorial Vida.

(66)  Lacueva., Ibid. 271

(67)  Samuel Perez Millos, Th. M. Apocalipsis. Comentario exegético al texto griego del Nuevo Testamento pag. 115 CLIE

(68)  Dr. Justo L. González mensaje a Edgar Treviño por facebook, lunes 12 Septiembre de 2016. Agradezco mucho al Dr. Justo L. González por su disponibilidad, comentarios y aclaraciones sobre estos pasajes bíblicos.

Craig Keener: “En las fuentes judías, la muerte es con frecuencia objeto de personificación, generalmente como un ángel subordinado a los propósitos de Dios, o a veces como el propio Satanás…Las personificaciones de la muerte y el Hades aparecen juntas en algunos textos poéticos bíblicos (2 S. 22.6, Sal. 49.14, 116.3, Is. 28.15, 38.18, Os. 13.14, Hab. 2.5)…El judaísmo hablaba de los ángeles de la muerte, y normalmente lo hacía de un modo aterrador”.  (Keener., Ibid. 238-240)

A veces, como en Job 17, la muerte es personificada, pero no se trata más que de una licencia poética, estilística. ( Danyans., Ibid. 153 )

(69) Francisco Lacueva, Escatología II pag. 36 CLIE

(70) Lacueva., Escatología, Ibid. 271

(71)  Frank Thielman, Filipenses NVI, del texto bíblico a una aplicación contemporánea pag.89 Editorial Vida

(72)  Gordon D. Fee, Comentario a la Epístola a los Filipenses pag.196 Colección Teológica Contemporánea CLIE

(73)  Mounce., Ibid. 109 CLIE

(74)  Hank Hanegraff, La Oración de Jesús, prólogo de Lee Strobel pag.23 Betania

(75)   Martin., Ibid. 60.

(76)  Dave Hunt y T.A. McMahon, La Seducción de la Cristiandad pag. 98 Editorial Portavoz.

(77)  D.A. Carson, Mateo Comentario Bíblico del Expositor pag. 570 Editorial Vida .